La producción industrial de Estados Unidos sufrió un duro golpe en octubre, pero el ánimo de los consumidores resurgió al comenzar noviembre, mostraron dos informes publicados ayer que hicieron pensar a los analistas que la economía está débil, pero no desfallecida.
Un tercer informe mostró un inesperado avance de los precios mayoristas, pero los economistas restaron importancia a ese indicador, ya que consideraron que reflejó factores temporales y no implica que la adormecida inflación esté despertando. La producción industrial en Estados Unidos disminuyó 0.8% en octubre, su tercer caída consecutiva y el mayor descenso desde septiembre del año pasado, dijo un informe de la Reserva Federal, el banco central estadounidense. Los economistas esperaban una caída de sólo 0.3%.
Si bien el informe de la producción industrial mostró que este alicaído sector, que fue el que más sintió la recesión del 2001 en Estados Unidos, sigue enfrentando dificultades, un reporte sobre los consumidores ofreció esperanzas de que la economía lograría mantenerse a flote. El índice preliminar de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan en noviembre subió a 85.0, desde un mínimo en nueve años de 80.6 en octubre, dijeron fuentes del mercado.
La última cifra de la confianza terminó con una caída de cinco meses en este indicador, y superó los pronósticos de un alza a 82.3. Los analistas siguen de cerca los indicadores de la confianza para tener una idea anticipada de la evolución del consumo, que representa unos dos tercios de la demanda agregada de Estados Unidos, y se ha mantenido bastante robusta durante el debilitamiento económico de este año.
Steve Ricchiuto, jefe de economistas para Estados Unidos de ABN AMRO en Nueva York, dijo que los datos económicos divulgados ayer encajan con "una visión de una recuperación en un punto débil, con crecimiento débil y sin empleos". "Lo único que uno realmente sabe, es que la economía no está retrocediendo", dijo Ricchiuto, al hacer notar que las cifras imprevistas del sector de los autos empañaron tanto el informe de la producción industrial, como el de la inflación mayorista.