Legisladores demócratas encomiaron ayer al máximo funcionario de la Reserva Federal, Alan Greenspan, por criticar el plan del presidente George W. Bush para otorgar reducciones tributarias de 1.3 billones de dólares, por considerarlo demasiado costoso en vista de los aumentos en el déficit federal.
Entretanto, la Casa Blanca continuaba con sus gestiones por obtener respaldo para el plan en el Congreso.
Al presentarse ante la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes para pronunciar su discurso semestral sobre las perspectivas económicas del país, Greenspan fue acogido con beneplácito por los legisladores demócratas debido a sus fuertes críticas al plan de Bush, formuladas el martes ante una comisión senatorial.
Greenspan dijo a los integrantes de la comisión que cualquier reducción tributaria futura debía pagarse elevando otros impuestos o reduciendo gastos, de manera que no empeore la situación deficitaria del país.
El representante demócrata Barney Frank encomió a Greenspan, que es republicano, por mantener de manera persistente su oposición al déficit tributario pese a las fuertes presiones de otros miembros de su partido que respaldan el plan de Bush.
El presidente (de la junta directiva de la Reserva) ha mantenido la creencia, como la mayoría de los economistas, de que si bien los déficit no significan la muerte instantánea, a largo plazo son negativos para la economía", dijo Frank. Aprecio mucho la persistencia del presidente al reafirmar (esa creencia) pese a la intensa presión política para que expresase la opinión contraria".