El desafío ético de América Latina es desarrollar nuevos valores que aseguren que a una mayor eficiencia económica corresponda una mayor eficiencia social, dijo ayer en Montevideo el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias.
"Las ambivalencias que encontramos en las sociedades nacionales e internacional nos lleva a revisar este concepto de desarrollo, y volver un poco a las fuentes", dijo Iglesias en el discurso inaugural del foro "La agenda ética pendiente en América Latina".
Iglesias indicó que la falta de solidaridad ha determinado el avance de la pobreza en los últimos años en América Latina, lo que determina que el índice de pobreza se eleve a 44% de la población, y llamó a las sociedades a apelar a nuevos valores que aseguren la solidaridad y reduzcan la brecha entre ricos y pobres.
Señaló que "las distancias entre ricos y pobres se agrandan y el desempleo se constituye en la peor tragedia, dado que afecta particularmente a los jóvenes y no hay cosa más dramática que alguien quiera trabajar y no pueda, o que ha estudiado y no encuentra qué hacer".
A través de diferentes paneles, el foro debatirá sobre el impacto de la ética en el desarrollo, y acerca del voluntariado, la transparencia, la responsabilidad social empresarial y el papel de las universidades.
Entre los participantes se encuentran el secretario de Estado para Desarrollo Internacional de la Cancillería de Noruega, Olac Kjorven, el catedrático argentino Bernardo Kliksberg, co director del encuentro, la ministra de Desarrollo Social Argentina, Alicia Kirchner, la jueza francesa Eva Joly, y la ministra paraguaya de Educación, Blanca Ovelar.
La conferencia inicial estuvo a cargo de Kliksberg, quien se refirió al fenómeno de la falta de solidaridad y abundó en datos sobre los desafíos éticos pendientes en América Latina, como ser la infancia en riesgo, familias agobiadas por la pobreza, aumento de la criminalidad y los jóvenes sin oportunidades.
El catedrático argentino cuestionó la denominación "niños de la calle" y se refirió a esos millones de menores como "niños excluidos", porque -dijo- ellos "no eligieron vivir así y son la exclusión social en su expresión más aguda".
Kliksberg llamó a "poner todos estos datos sobre la mesa y enfrentar la situación, buscando propuestas entre todos, conjuntamente sociedad civil, gobierno, empresariado privado".