Microserfin estará en Panamá mientras existan pobres y se puedan buscar métodos para ayudar.
Esta microfinanciera era una entidad capilar que estaba haciendo microfinanzas en el país y sobre la que podíamos crecer, por eso la adquirimos.
En el país existe una gran población desantendida en microfinanzas, lo que contrasta con el buen crecimiento económico.
El mayor reto en Panamá es el entorno regulatorio, que las personas entiendan y los gobiernos entiendan que el desarrollo solo se puede hacer desde la dignidad y no desde el limosnerismo.
El desarrollo real se tiene que hacer no con subsidios, subvenciones o clientelismo político, sino basado en la dignidad y en cada uno de los interesados y que cada uno de ellos sea capaz de crear actividades que sean sostenibles.
Eso es un rasgo cultural que es indispensable para crear auténtico desarrollo.
La ausencia de un buen gobierno corporativo constituye uno de los factores más limitantes a los que se enfrenta el sector microfinanciero.
Hay que incrementar la inclusión financiera para que las instituciones tengan mayor acceso al capital, para formalizar las instituciones, buscando la transparencia, eficiencia y sostenibilidad.