La crisis de confianza y la incertidumbre reinante en Wall Street ante los escándalos contables de grandes empresas estadounidenses contagió a los parqués europeos, después de que Vivendi sorprendiera con nuevas dudas sobre la fiabilidad de sus libros.
Los mercados europeos vivieron jornadas de gran volatilidad e incertidumbre que castigaron sobre todo al índice CAC 40 de París, arrastrado por las fuertes pérdidas de las acciones de Vivendi, que cayeron el martes y el miércoles un 25.52 y un 21.91 por ciento respectivamente.
Al cierre de la primera semana de negociación bursátil de julio, el índice Euro Stoxx 50, que agrupa a los principales valores de la Zona Euro, cerró con unas subidas semanales del 0.9 por ciento, hasta 3,162.47 puntos, mientras que el DJ Stoxx 50, para los principales títulos europeos, acabó a 2,956.95 puntos.
En Londres, el FTSE 100 se situaba en 4,615.6 puntos, un 0.8 por ciento menos que la semana pasada y el DAX de Fráncfort subía un 5.5 por ciento, hasta 4,465.9 unidades.
Esta semana en París, el CAC 40 sumó unas pérdidas del 0.8 por ciento, hasta 3,863.28 puntos, mientras que el IBEX 35 español subió un 2.3 por ciento, hasta 7,078.4 puntos.
La semana bursátil comenzó con fuertes bajadas, que afectaron sobre todo a los valores tecnológicos y de telecomunicaciones empujados por Vivendi, y terminaron remitiendo ligeramente en los últimos días de negociación por el optimismo despertado tras la publicación de datos coyunturales positivos en Alemania y EEUU.
La clasificación de alto riesgo a las acciones de Vivendi por la agencia de calificación Moody"s debido a la deuda a largo plazo del grupo, a las dudas sobre la fiabilidad de sus cuentas y a la salida de la empresa de su presidente, Jean-Marie Messier, causaron la caída libre de los títulos de la compañía en París.
La crisis de confianza en los mercados de valores internacionales se agravó por los temores a nuevos ataques terroristas el día de la festividad de la independencia de EEUU.
Por su parte, el Nemax 50, índice de los principales valores del mercado alemán de nuevas tecnologías e internet, alcanzó el miércoles un mínimo histórico tras caer más de un 8 por ciento, hasta 512.47 puntos, en la sesión matinal, tras el anuncio de la estadounidense AMD, el segundo fabricante mundial de microprocesadores, de que su facturación podría descender este año.
Además, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sin cambios los tipos de interés de la Eurozona en el 3.25 por ciento, decisión que no influyó en los parqués europeos más preocupados por los escándalos contables de empresas y sus posibilidades de lograr beneficios.
El presidente del BCE, Wim Duisenberg, manifestó sus dudas sobre la intensidad de la recuperación económica en el Viejo Continente y su preocupación por la persistencia de riesgos inflacionistas que pueden poder en peligro la estabilidad de los precios.
El Banco de Inglaterra también dejo inalteradas las tasas en el 4 por ciento. Las caídas de las bolsas europeas y los informes que indican que la economía estadounidense crece con mayor rapidez que la europea perjudicaron también al euro, que frenó su carrera alcista de las últimas semanas y se alejó de la paridad con el dólar para consolidar su cotización por encima de los 97 centavos a lo largo de toda la semana.
En el ámbito empresarial, E.ON, segundo consorcio energético más grande en Europa, recibía la aprobación del ministerio de Economía alemán para adquirir el 40 por ciento del suministrador de gas Ruhrgas, lo que lo convierte en el primer abastecedor privado de gas de Europa.