Con un "plan de lucha" que prometen mantener durante un mes, las organizaciones de desocupados de Argentina intensificaron ayer el pulso que mantienen con el Gobierno por el reparto de subsidios para los trabajadores sin empleo.
Los "piqueteros", como se llama a los grupos de manifestantes que protestan con bloqueos de tránsito, cortaron carreteras, calles y también accesos a grandes plantas industriales de todo el país en medio de una gran operación de seguridad, pero sin incidentes.
El ministro de la Producción, Aníbal Fernández, dijo que el Gobierno tiene la obligación de "parar una oreja para escuchar" los reclamos de los desocupados, aunque advirtió a "quienes crean que esto se resuelve solamente con violencia" que "el Estado tiene que imponer su autoridad".
Como viene ocurriendo con bastante frecuencia en las últimas semanas, los bloqueos abarcaron en forma simultánea distintas calles y accesos a Buenos Aires, así como caminos de las principales ciudades del interior del país.
Sin embargo, en esta ocasión los "piqueteros" también llevaron su protesta a una treintena de establecimientos industriales, donde fue interrumpido el movimiento de camiones, aunque se permitió la circulación de personas.
La mayoría de los reclamos de las agrupaciones está vinculada con el plan social diseñado por el Gobierno, que contempla el pago de un subsidio de 150 pesos (unos 46 dólares) mensuales a unos dos millones de jefes de familia sin empleo.