El índice de desempleo en Argentina llegó al 22 por ciento de la población activa en mayo, anunció la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, en declaraciones publicadas ayer por el diario "Página/12". Camaño adelantó los resultados de la última encuesta oficial sobre empleo, que se realiza dos veces al año, en mayo y octubre.
"La cifra (de desempleo) de mayo da cerca de un 22 %, unos 200,000 puestos menos que en octubre", admitió tras señalar que son exageradas recientes informaciones que cifraron en el 25 % el índice actual de trabajadores desempleados.
La medición oficial de octubre pasado arrojó un índice de desempleo del 19.3 %. La ministra reconoció que en los seis meses transcurridos entre una y otra medición se "destruyó empleo", pero indicó que "también se crearon nuevos puestos" de trabajo.
Camaño opinó que las autoridades deben fortalecer "su poder de control" sobre las empresas que "hacen trabajar de más a los empleados sin pagarles horas extras y restando otros empleos". Descartó que el Gobierno vaya a impulsar antes de fin de año otro aumento de sueldo, después de haber intervenido para que empresarios y sindicatos acordasen una subida general de 100 pesos (28.6 dólares) para todos los trabajadores sujetos a convenios colectivos, debido al encarecimiento del coste de vida registrado desde que en enero pasado el peso dejó de estar a la par con el dólar.
"Creo que esto fue una excepción y que de aquí en más las negociaciones deben volver al ámbito natural de empresarios y dirigentes gremiales", señaló. Además de esta subida de 100 pesos, el Gobierno que preside Eduardo Duhalde, que asumió en enero pasado y traspasará el mando al ganador de las elecciones del próximo marzo, puso en marcha un subsidio para jefes de familia desempleados y aplicó medidas que desalientan los despidos hasta marzo del año próximo, entre ellas una duplicación de las indemnizaciones para los despedidos.
Camaño señaló que "hay más de 1,8 millones de personas que cobran el subsidio" para desempleados, que equivale a 150 pesos (42.8 dólares). La ministra de Trabajo de mostró crítica con su colega de Economía, Roberto Lavagna. "Además de negociar con los organismos internacionales" debería "ayudar a la economía a arrancar", señaló.
Patricio Peña es más optimista y confía que las expectativas que provocan las próximas elecciones presidenciales, generen confianza en los inversores de largo plazo.
El asesor de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ABPE), Mauricio Pozo, asegura que si bien la dolarización permite mantener cierto blindaje, la crisis puede generar el aumento del riesgo-país en toda América Latina. Y si esto se produce, los organismos internacionales endurecerán las condiciones para el crédito a la banca.
Por ejemplo, pueden incrementar las tasas de interés y aumentar plazos o simplemente suspender la entrega de créditos, lo que pudiera afectar al sistema financiero. La opción para evitar un impacto inmediato, es "la firma del acuerdo "stand by" con el FMI, lo antes posible". El caso es que la salida a la crisis de Argentina no será inmediata y el ambiente de inestabilidad seguirá, al menos hasta que los organismos multilaterales entreguen recursos.