El proyecto de ley mediante el cual se crea la Autoridad Nacional de Ingresos Públicos como una institución autónoma del Estado, conocida actualmente como la Dirección General de Ingresos (DGI), busca la estabilidad de los funcionarios, alejar la política de la institución y que cuente con un presupuesto propio, destacó el director general de Ingresos, Luis Cucalón.
Señaló que la DGI en este momento está considerada por algunas entidades financieras internacionales como una institución sumamente débil con un director fuerte y ven con recelo lo que pasaría si se cambia la dirección, aunque las recaudaciones estén altas, ya que existe el peligro de que caigan en los niveles anteriores.
De no ser aprobado el proyecto de ley en la Asamblea Nacional de Diputados, Cucalón considera que podría darse un tiempo de impasse con respecto a créditos internacionales, para ver si el nuevo director recauda lo mismo, ya que actualmente la brecha entre el servicio de la deuda y las recaudaciones son mil millones más de lo que había en 2008, y eso se debe a un director fuerte y si se vuelve a lo mismo, Panamá se tendría que declarar en mora y pedir condonación de deuda.
Lo nuevo que incluye la ley, según el directivo, es el periodo del director o administrador encargado, la autonomía financiera y la estabilidad de los funcionarios.
De acuerdo con la propuesta, el administrador nacional de Ingresos Públicos ejercerá sus funciones por un periodo de siete años.
Por su parte, Adolfo Linares, expresidente de la Cámara de Comercio, señaló que es una iniciativa buena, pero que puede ser perfeccionada en algunos puntos.
Destacó la importancia de la profesionalización de sus funcionarios.