Los empresarios mexicanos discrepan sobre qué postura adoptar ante la polémica reforma fiscal impulsada por el Gobierno de Vicente Fox, tras las acciones de presión adoptadas por la patronal para influir en la opinión de los congresistas.
Varios importantes empresarios mexicanos declararon ayer a la prensa local su desacuerdo con las medidas de presión adoptadas por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) para lograr que se apruebe la reforma fiscal, con la que el Gobierno quiere aumentar la recaudación en más de un 6% del PIB.
Los dirigentes de organización patronal protestaron este jueves ante al Congreso para exigir que los diputados voten a favor del proyecto, a la vez que divulgaron un sondeo sobre el trabajo de los legisladores, que les otorga una nota promedio de 5,6 puntos sobre 10.
En respuesta, los políticos advirtieron de que no aceptarán presiones y que la reforma que se aprobará -con probabilidad el próximo año- defenderá los intereses de los más pobres y afectará a los grandes capitales, que son los que más impuestos evaden.
El proyecto enviado por el Ejecutivo y defendido por los empresarios ha sido fuertemente rechazado por la oposición, porque propone aplicar un Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 15% a los productos de primera necesidad, actualmente exentos del pago de tasas.
"No estamos de acuerdo con la forma en que se ejerció la presión contra el Congreso (por parte de Coparmex), aunque sí reconocemos que ya debe aprobarse la reforma", declaró el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Claudio González.
"Ahora nos va a costar más trabajo lograr la reforma fiscal y espero que realmen Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Raúl Picard, consideró injusto el informe sobre los diputados y aseguró que la postura de la Coparmex "no es una manifestación general del empresariado mexicano".
El Gobierno también expresó su desacuerdo con el "examen" a los legisladores, aunque defendió la libertad de expresión de cualquier grupo para exponer sus opiniones.
Este tipo de calificaciones "no ayuda para que podamos ir construyendo una relación de concordia, de entendimiento, en un momento en que necesitamos buscar los puntos de convergencia, no los puntos que dividen a los mexicanos", señaló el ministro de Gobernación (Interior), Santiago Creel.