A pesar de los avances que en materia de salud se han observado en los últimos años, una buena parte de los ciudadanos de América Central continúan sin acceso a los sistemas de salud y, en mayor medida, a la seguridad social. Aproximadamente un 70% de la población (30.7 millones de personas) no está afiliada al seguro social, mientras que una cuarta parte (10.3 millones de personas) no tiene acceso ni siquiera a los servicios públicos de salud.
En el caso de los sistemas de salud, la exclusión parece estar estrechamente vinculada con la pobreza, la marginalidad y la discriminación (cultural, racial, social y de género). En el caso de la seguridad social, la falta de cobertura está asociada a la creciente existencia de empleos en el sector informal, así como al desempleo y subempleo. En ambos fenómenos influye también el aislamiento geográfico, el bajo nivel de escolaridad y la reducida información sobre los sistemas de salud y seguridad social por parte de los potenciales usuarios. A nivel de países, existen notorios contrastes, pues mientras en Costa Rica el acceso a la salud está garantizado a toda la población, en El Salvador, un 41,7% de los ciudadanos aún está privado de este derecho. En cuanto a la cobertura de la seguridad social, nuevamente es Costa Rica el país con la mayor cobertura (86,8%), seguido de Panamá (64,6%). Muy distantes aparecen el resto de países, en donde en promedio la cobertura apenas alcanza a beneficiar al 15% de la población.