Como parte del proceso de modernización del Aeropuerto Internacional de Tocumen S.A, los boletos aéreos vienen con el cobro automáticamente de la tasa aeroportuaria saliendo de Panamá.
Esto implica que los impuestos de salida vienen incluidos en el costo del boleto aéreo. El convenio entro en vigor a partir del 1 de diciembre, sin embargo, las agencias de viajes ( que tienen que cobrar este impuesto) califican la medida de arbitraria, ya que aseguran que no se les consultó su posición en relación al tema.
De acuerdo con lo establecido entre la Administración del Aeropuerto y las aerolíneas, son las agencias de viajes las encargadas por decisión de la Asociación de Líneas Aéreas Panameñas (ALAP) de recaudar esta tasa.
Por un plazo de 60 días, a partir del 1 de diciembre, se mantienen paralelamente miento el nuevo servicio y las ventanillas de cobro en el aeropuerto.
Una vez se cumpla el plazo establecido, los pasajes llevarán incorporado 100% de los impuestos. Fátima Pérez Polo, gerente general encargada del terminal, señaló que la modernización de Tocumen no solo comprende las ampliaciones de las infraestructuras, sino el mejoramiento en los sistemas que brinden un mejor servicio a los pasajeros.
Al ser consciente de que viajar resulta complejo, el aeropuerto de Tocumen intenta facilitarle al viajero los tramites, eliminando los traumas que ocasionar el hacer largas filas, explicó Pérez.
"Sí los aeropuertos más modernos del mundo utilizan el sistema de la incorporación del pago de la tasa, por qué Panamá no lo puede adoptar", dijo Pérez.
Las aerolíneas han apoyado esta decisión por considerarlas cómoda y flexible sobretodo para los pasajeros, quienes son su principal objetivo.
La nueva metodología implica más costos administrativos, consideró Aida Quijano, presidenta de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo (APAVIT) la nueva iniciativa.
Sostuvo que ante la nula comisión por la venta de boletos, las aerolíneas o el Aeropuerto de Tocumen son quienes deben seguir cobrando los impuestos de salida.
"Las aerolíneas son los dueños de los boletos aéreos, por tanto le corresponden a ellas cobrar esta tasa que llevaría un costo adicional al momento de hacer reembolsos, cuando el pasajero anula su viaje y cuando se solicita documentación a los viajeros jubilados y diplomático", explicó Quijano, al calificar la medida como competencia desleal entre aerolíneas y agencias de viajes.
Como consecuencia de la mancha blanca, Panamá perdió su nicho de venta de camarones dirigido a Europa y Estados Unidos. Ese mercado fue acaparado por los países asiáticos, Brasil y Venezuela. Es decir, que le robaron el mandado al país.
En otra evaluación de la situación, se considera que los asiáticos hace unos cuatro años, se llevaron la semilla del camarón nativo de Panamá, denominado, "camarón blanco" y lo reprodujeron mandándolo a los Estados Unidos, donde tienen buena acogida.
Todos estos factores sumados a la ausencia de una política más definida hacia la actividad del cultivo del camarón, han contribuido a que el precio baje en el ámbito internacional.
Pese a la situación, se buscan nuevos mercados en Japón, Europa y África, aunque Estados Unidos, España y Francia siguen siendo los principales destinos comerciales y están copados.
El sector pesca registró un crecimiento durante el tercer trimestre en un 17.8%. Cifra que es conservadora, ya que sólo se incorporó en la estimación un porcentaje de la pesca de atún.
Si se hubiese tomado la totalidad de la pesca de atún en alta mar el crecimiento fuera mucho mayor. En este período el valor de las exportaciones de camarones aumentó 40.6%, a pesar que entró la veda en septiembre. Han mejorado los métodos y se están implementando nuevas tecnologías para el cultivo de camarones. Esto ha aumentado la calidad del producto, los rendimientos y la productividad, además se ha manejado un buen sistema de comercialización.
Actualmente en el país hay 83 fincas de camarones, con un total de 13,658 hectáreas. De este total, 56 son medianas y pequeñas empresas, que van desde 15 a 80 hectáreas.
En su mejor época el sector activaba mano de obra especializada y no especializada por el orden de los 5,000 a 6,000 empleos directos. Sin embargo, cuando se presentó la crisis, estas plazas bajaron a 1,500 empleos. Ahora, en el proceso de recuperación se emplean alrededor de 3,000 personas. Se proyecta que la suma se eleve a 6,000 puestos de trabajo, hacia el 2004 y 2005.