El presidente argentino Eduardo Duhalde aceptó ayer que a veces se siente desalentado porque cada vez que su país se acerca a un acuerdo con el FMI, el instituto impone nuevas condiciones. Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) "en general están avanzando pero realmente a veces es desalentador porque pareciera que estamos llegando al acuerdo y aparecen nuevos temas", sostuvo el mandatario en su habitual participación por radio Nacional.
Acerca de uno de los temas en discusión, el de las tarifas de los servicios públicos, Duhalde reiteró que "los aumentos no serán como lo han planteado" los organismos multilaterales de crédito.
El ministro de Economía Roberto Lavagna anunció un próximo incremento de 9% en electricidad y 7.2% en gas, mientras que el FMI reclama en promedio un 30% de aumento y las empresas privatizadas hasta un 70%, para compensar la devaluación del peso en ese índice desde enero pasado.
"El gobierno busca un equilibrio "entre la necesidad de rentabilidad para mantener el servicio por parte de las empresas y las posibilidades de la gente" que atraviesa penurias en medio de la peor crisis económica en un siglo, explicó Duhalde.
Lavagna anunció el levantamiento de las restricciones que pesan sobre una parte de los depósitos bancarios, cumpliendo con otra de las exigencias del FMI para intentar que sean reprogramados vencimientos de la deuda.