Telefónica acrecentó el año pasado su tradicional ritmo de crecimiento. Creó, compró o tomó participaciones en 70 nuevas empresas, que afloran así a la cuenta de resultados de la compañía. La mayoría de ellas están concentradas en las filiales que Villalonga quiere potenciar: Terra, Telefónica Media, Atento y Data.
El año 1998 ya fue una prueba del carácter expansivo del presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Durante ese ejercicio, la compañía creó, compró o tomó participaciones en 46 empresas, debido sobre todo a las nuevas firmas de cable y a la aventura brasileña, con la privatización de Telebras. En 1999 ha superado con creces esta cifra.
En el capítulo de empresas asociadas y participadas de las cuentas anuales de Telefónica aparecen 70 nuevas empresas, lo que implica que la compañía ha incrementado un 52% su ritmo de expansión. El destino del crecimiento de la operadora ha sido Latinoamérica y también Estados Unidos, mientras que Europa ha quedado en una posición más que rezagada. Todo ello, con el objetivo de convertirse en una compañía multinacional con presencia en los más amplios sectores (desde el tradicional negocio de telefonía hasta la producción de contenidos para televisión). En total, entre adquisiciones y destrucciones, Telefónica ha cerrado 1999 con más de 210 empresas en su balance.
Entre las nuevas adquisiciones las hay que se dedican exclusivamente a la compra en Bolsa de acciones de filiales brasileñas. Con otras, sin embargo, Telefónica ha entrado en nuevos mercados (como es el caso de la compra de European Telecom, que abrió la puerta de Austria) o en nuevos segmentos. Por lo que a filiales se refiere, es Terra la que gana la carrera del crecimiento. No en vano ha sido la primera participada de Telefónica que ha salido a Bolsa con vocación de empresa líder del mundo de habla hispana y portuguesa, y para ello ha tenido que poner en marcha toda una estrategia de compra tanto en España como en Latinoamérica. El portal Olé fue su primera adquisición sonada y la compra de la filial de Internet de CTC de Chile, la más polémica. En total, Telefónica invirtió casi 100.000 millones de pesetas en hacer crecer a Terra antes de sacarla a Bolsa, pero, eso sí, el pago fueron acciones de la filial.
En su estrategia de crecimiento durante 1999, Telefónica ha primado el de sus filiales menos consolidadas, que son, precisamente, las que mayores perspectivas de rentabilización tienen cuando se defina su salida a Bolsa. Telefónica Data y Atento (dedicada a los centros de atención telefónica en todo el mundo) son claros ejemplos de ello. Las dos han trasladado su centro de gravedad desde España al continente americano, en buena medida gracias a la estrategia de asumir negocios de las empresas que ya eran filiales de Telefónica en estos países.
REDISEÑO
Otras empresas no dieron excesivos pasos en este sentido durante 1999 (como es el caso de TPI), pero ya han anunciado como estratégico su crecimiento en Latinoamérica para este ejercicio.
Además de comprar y crear empresas, Telefónica ha rediseñado el perfil de alguna de sus participadas en 1999. Este es el caso de Telefónica Media, que aparece en el informe de gestión con una estructura muy diferente a la que presentaba el año anterior. En primer lugar, Telefónica ha segregado de ella el negocio de las telecomunicaciones por cable y lo ha integrado en la filial que gestiona el negocio fijo. Telefónica Media también ha asumido empresas que, hasta entonces, colgaban de Telefónica Internacional. Todo ello tiene como objetivo estructurar la compañía para su salida a Bolsa e integrar en ella todos los negocios relacionados con los medios de comunicación que tiene la operadora, con la participación del 5% del Grupo Pearson incluida.
También Telefónica Internacional ha variado su fisonomía, aunque más lo hará en el futuro, cuando se culmine la reestructuración anunciada por Villalonga y quede sólo como la tenedora de las acciones de las operadoras latinoamericanas de telefonía fija. El lavado de cara de Telefónica Internacional (que en su día fue la primera candidata para salir a Bolsa) viene por dos vías: la segregación de negocios que se han integrado en otras filiales (Terra, Data, Media...) y la racionalización de la estructura de las empresas brasileñas, heredada de la privatización de Telebras.
MAS NUMEROS ROJOS QUE NEGROS ENTRE LAS SUBSIDIARIAS
Entre las 70 empresas que afloran a la cuenta de resultados de Telefónica no destacan los números negros. Con el perfil de los negocios de las compañías adquiridas y la vocación de la operadora de centrarse en la nueva economía, el resultado es que 36 de las nuevas firmas están en pérdidas. Al igual que en el campo del crecimiento, en este aspecto (el de los números rojos) gana por goleada Terra, que sólo cuenta con dos de sus participadas por encima del umbral de la rentabilidad.
En el segundo puesto del ranking están las empresas que, simplemente, no han demostrado tener actividad durante el ejercicio pasado. Telefónica no aporta datos sobre el resultado de 19 de las 70 empresas de nueva constitución. En la última posición se encuentran, por número, las empresas rentables. La mayoría de las 15 firmas rentables cuelgan del paraguas de Telefónica Internacional y de Data.
LAS QUE DESAPARECEN
En el balance de la actividad de Telefónica en 1999 también hay empresas que desaparecen, fruto de desinversiones o de remodelaciones. Algunas de ellas han proporcionado a la operadora importantes plusvalías, como es el caso de la filial instaladora de cables submarinos, Temasa, que se vendió a la estadounidense Tyco y por la cual ingresó unas plusvalías de 36.303 millones de pesetas. Telefónica también ha desaparecido del capital de Sofres (con plusvalías de 165 millones), de Doubleclick Iberoamérica y del grupo Recoletos, esta última fruto de su acuerdo con Pearson. En total, la operadora deja de integrar en su balance a 17 empresas, cifra que ha seguido el camino inverso que las adquisiciones. Si las compras han crecido un 52% sobre 1998, las desinversiones han retrocedido un 58%.