La economía brasileña está dando señales de enfriamiento después de haber registrado en los primeros meses del año una tendencia hacia la recuperación, según admitió ayer el presidente del Banco Central, Arminio Fraga.
"Yo diría que la economía venía en una trayectoria de recuperación y ahora da señales de enfriamiento. Lo que ocurrirá en adelante es difícil prever", afirmó el presidente del banco emisor al participar en un seminario en Río de Janeiro.
Fraga no citó los indicadores que podrían interpretarse como señales de desaceleración de la economía, pero aclaró que el Banco Central está siguiendo de cerca el comportamiento de la demanda interna para poder decidir si eleva o reduce las tasas de interés.
"Vamos a examinar no sólo la demanda, sino también el conjunto de factores que pueden influir la trayectoria de la inflación para tomar una decisión", afirmó, al referirse a la reunión que tendrá el Banco Central la próxima semana para decidir la posible reducción de los intereses, actualmente del 18,5 por ciento al año.
En opinión de Fraga, los señales de enfriamiento obedecen a un fenómeno coyuntural y no estructural, ya que, en su opinión, tanto el equilibrio fiscal como la inflación están bajo control del Gobierno y "caminan en la dirección adecuada".
El presidente del Banco Central descartó que las recientes turbulencias en el mercado financiero sean las señales negativas vistas en el panorama económico. "Vivimos un momento de cierta tensión, agregó.