En China, muchos han cancelado sus planes de vacaciones, los centros comerciales están casi vacíos y los camareros esperan ansiosos a una clientela que ya no se ve por los restaurantes.
El hecho de que China reconociera que el síndrome respiratorio agudo y grave (SRAG) se propagó mucho más de lo que se creía está oscureciendo a una economía de rápido crecimiento que ha sido la envidia del resto de Asia, dicen los analistas.
El domingo, el país dijo que la cantidad de casos de SRAG en Pekín era casi 10 veces mayor de lo que había informado antes y ayer, la agencia de noticias china Xinhua dijo que el gobierno reconoció que el número de muertos por el virus es de 92 y que los afectados son ya 2,001.
Con esas cifras, casi la mitad del total de infectados en todo el mundo por el virus mortal está en China.
La propagación de la enfermedad ya les ha costado sus puestos al ministro de Salud, Zhang Wenkang, y al alcalde de Pekín, Meng Xuenong, que fueron despedidos por el gobierno por negligencia.
Además, Pekín canceló la semana de feriados de mayo por el Día del Trabajador.
El SRAG ha tenido un impacto claro en la actividad diaria en la capital china, aunque los analistas dicen que aún es muy pronto para hacer estimaciones específicas sobre sus efectos económicos.
“Normalmente, el camino hacia el mercado está tan atascado de autos que ni siquiera se puede avanzar”, dijo Chen Li, un músico de Pekín que vive cerca de un importante mercado de antigJúedades y muebles.