Las expectativas económicas de Panamá continúan marcadas por una fuerte dualidad. Pese a registrarse un marcado crecimiento en algunos sectores importantes y algunas bajas considerables en otros, señaló el ex presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), Felipe Rodríguez.
El repunte económico que se advierte por un lado es atribuido a la recaudación que está teniendo el gobierno por las reformas tributarias, que se iniciaron en abril de este año, aseguró el empresario. Pero por otra parte, se advierte también el impacto negativo que estas reformas han ocasionado en algunos sectores económicos del país.
Recordó además que a principios de agosto empezó a regir el nuevo salario mínimo, el cual ha afectado mayormente a la pequeña empresa y hay que ver su comportamiento para determinar si se mantiene el repunte económico obtenido en los seis primeros meses del año.
Rodríguez precisó que la economía panameña sigue registrando una dualidad debido a que hay sectores que crecen vertiginosamente; especialmente los ligados a los servicios, las telecomunicaciones y el transporte multimodal.
Aseveró, sin embargo, que la industria y el sector agropecuario están deprimidos y sumergidos en una fuerte recesión económica, lo que indica que hay una transición importante que llevar a cabo y que no depende solamente del gobierno, sino del sector empresarial.
Por otra parte, hizo referencia al tema del empleo que forma parte importante del sistema económico del país, precisando que está creciendo el empleo informal el cual se estima en un 40%, y con tendencias a crecer básicamente por el desajuste estructural que tiene la economía panameña.
Detalló que a esta situación se suma el hecho de que las empresas privatizadas están realizando recortes de personal, pero presentan como solución que los trabajadores tomen cursos de empresarialismo para que sean gestores de su propia empresa. Pero a pesar de la medida propuesta, la cantidad de empleos que se pierde continúa multiplicando la economía informal.
No hay que dejar de lado que muchos jóvenes en la actualidad están inmersos en una corriente en la que los actos satánicos forman parte de sus vidas. No obstante, es importante recalcar que esto no debe ser generalizado, ya que encontramos hogares completos, formados por los padres biológicos, en donde los hijos han tenido valores y modelos de crianza adecuados; sin embargo, dentro sus conductas de adolescentes, salen a cometer este tipo de actividades delictivas, no porque se lo enseñaron, sino porque se identifican con los mal llamados "líderes" y entran en un comportamiento totalmente opuesto a los que la familia ha inculcado, provocando situaciones que son controladas por el medio ambiente.
Si la situación no obedece a los factores antes mencionados, cada estudiante que cometa un acto de agresión debe ser sometido a un examen psicológico, para determinar sus características particulares y su historial, y así descubrir que los obliga a actuar de tal manera.
Betancourt explica que pueden haber razones genéticas, biológicas y aprendidas; éstas últimas predominan, ya que han aprendido a incorporar como parte de su repertorio de resolución de problemas la agresión, encerrada en los gritos, las patadas, el uso de la fuerza, etc. Agrega, "uno de los trastornos que está muy asociado a esto es el trastorno negativista - desafiante, donde el muchacho desde temprano desafía a las autoridades, llevándolo a una conducta delictiva".
Una de las armas a tomar ante tan preocupante situación, es declarar el problema de violencia estudiantil y la existente entre la población adolescente, como un problema de salud pública, en donde las autoridades deben intervenir para llevarlo a un nivel de medidas legislativas que supere la punición.
El experto resume esta problemática como la carencia de metas existenciales que justifiquen la misión de los estudiantes.
Lamentablemente, millones de jóvenes han caído bajo su perversa influencia. Los adolescentes de hoy crecen en un mundo saturado de símbolos e insinuaciones satánicas: ciertos géneros de música, algunos juegos, emblemas ocultistas y accesorios diabólicos.
Algunos padres cometen el error de suponer que es algo inofensivo; que llegará el momento en que sus hijos, al crecer, dejarán atrás todo eso. La búsqueda de notoriedad de la personalidad en formación de los adolescentes se materializará según los principios que estos tengan. El enfoque actual de la relación entre padres e hijos está permitiendo que en algunos grupos de adolescentes se creen esquemas de valores y concepciones propias que pueden ser totalmente opuestos a los comúnmente aceptados por toda la sociedad. Panamá no ha escapado a tan palpable realidad, teniendo una población adolescente considerable que cree erróneamente, que estas prácticas ayudan a sentirse elegido e importante.