En Italia trabajan en la actualidad 3,5 millones de personas en la economía sumergida, según el Consejo Nacional de la Economía y el Trabajo (CNEL), un órgano consultivo del Parlamento y el Gobierno. En un informe especial sobre la economía sumergida, el CNEL apunta que esa cifra incide en el 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y que es un dato "preocupante".
Tras dos años de trabajo, el Consejo se ha basado en los estudios del organismo de vigilancia del Ministerio de Trabajo para afirmar que en Italia, de un total de 118.638 empresas inspeccionadas, 51.965 eran irregulares. Ese trabajo en "negro" implica que se han dejado de percibir unos 5.500 millones de euros en cotizaciones a la seguridad social.
Entre los factores que contribuyen a la economía sumergida figuran, según el CNEL, el peso de la burocracia, la dificultad de las empresas en adecuarse a los requisitos y el bajo nivel de los servicios de asesoría y formación.
Conocidos estos datos, el ministro de Actividades Productivas (Industria), Antonio Marzano, afirmó ayer que el objetivo debe ser "recuperar al menos un tercio del trabajo en negro", por el efecto positivo que tendría en el ámbito asistencial.
"Somos un país que tiene un equilibrio difícil en el sector asistencial, con un alto desempleo que no cotiza y con una alta ocupación que tampoco lo hace porque está sumergida. Si regularizamos un tercio del total tendríamos en orden las cuentas de la seguridad social", dijo Marzano.