La política económica adoptada en Brasil por el nuevo gobierno de izquierda del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y la confianza ganada, han sido elogiadas por el economista y profesor de la universidad estadounidense de Columbia especializado en Brasil, Albert Fishlow.
"Hasta final del (pasado) año los informes de los bancos cuestionaban la capacidad de pago de la deuda interna del país. Hoy ya no se habla más de eso", destacó el economista en declaraciones divulgadas por el diario Valor del miércoles.
La confianza ha sido ganada con una política económica sin rupturas: "nadie está abogando para que no se controle la inflación o para que no haya superávit primario" (ahorro en las cuentas públicas para asegurar el pago de la deuda), dijo.
En cuanto a los riesgos externos para Brasil, más que de los efectos de una guerra en Irak (que podría retraer las inversiones y aumentar el valor del precio del petróleo, entre otros), para Fishlow éstos vendrán de la falta de crecimiento de las grandes economías.
Aún así, destacó que el Fondo Monetario Internacional (FMI), en caso de dificultades, no dejará de apoyar al gigante país suramericano. En tanto, para el expresidente del Banco Central de 1994 a 1999, Gustavo Franco, la política económica de Lula no difiere en nada de la de su predecesor socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso.
En una conferencia en Rio de Janeiro para los inversores, Franco declaró: "Nada cambió. Es exactamente lo mismo que teníamos antes". Franco agregó que la "política económica del presidente Cardoso fue adoptada con entusiasmo" por el gobierno de Lula, "lo que causa sorpresa".