"Los economistas han abandonado la idea de que la depresión del sector vivienda será rápida y relativamente indolora", señala el artículo de portada publicado ayer por el rotativo financiero.
Expertos de Merrill Lynch, Goldman Sachs, Nomura Securities y J.P. Morgan coinciden en que lo peor todavía no ha pasado.
El "Journal" destaca que la preocupación sobre el sector vivienda coincide con un repunte inflacionario que provocó una corrección a la baja en los mercados de acciones y bonos en los últimos días.
El periódico recuerda, en ese sentido, que la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años, que afecta a distintas formas de crédito, ha superado el importante nivel psicológico del cinto por ciento para quedar situado en el nivel más alto en casi once años.
Ese repunte en la rentabilidad del bono a 10 años coincide con una subida de los tipos de interés de las hipotecas a 30 años, que están ahora en el 6, 65%, frente al 6, 35% de mayo, lo que hace que al estadounidense medio le resulte cada vez más difícil comprar una casa.
"Eso ejerce más presión sobre el sector vivienda y aplaza su recuperación", dijo al "Journal" Andrew Tilton, economista del banco de inversión Goldman Sachs en Nueva York.
El presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, señaló el martes que el sector inmobiliario permanece débil y aseguró que es probable que la construcción de viviendas residenciales siga débil durante algún tiempo hasta que no se vaya reduciendo el volumen de casas no vendidas.
El mercado inmobiliario estadounidense comenzó a enfriarse a mediados del 2005 después de un frenesí de compras que disparó el precio medio de la vivienda en casi un 60%.
David Resler, economista de la firma Nomura Securities International, cree que existe un 33% de probabilidades de que la economía estadounidense entre en recesión este año.
La Casa Blanca y Bernanke han descartado que EE.UU. entre este año en recesión, pero el ex presidente de la Fed, Alan Greenspan, dice que hay más de un 30% de probabilidades.