El candidato que encabeza las preferencias para ganar las elecciones presidenciales de Ecuador, Lucio Gutiérrez, ha recorrido el montañoso país andino para cortejar a distintos grupos, desde líderes empresariales e indígenas hasta sindicatos.
Pero si el coronel retirado, un izquierdista que participó en un golpe militar que derrocó en el 2000 al entonces presidente Jamil Mahuad, convierte su amplio liderazgo en las encuestas en una victoria en los comicios del domingo, tendrá entonces que cortejar urgente e inmediatamente se encuentra en Washington.
Durante gran parte de este año, el gobierno del presidente Gustavo Noboa ha tratado de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya sede está en Washington, sobre un nuevo préstamo para el país por 240 millones de dólares.
Sin embargo, el esfuerzo se estancó ante las preocupaciones del FMI sobre el gasto y la incertidumbre electoral.
Ahora, Wall Street dice que a Ecuador no le queda otra opción que hacer los sacrificios necesarios para cerrar un acuerdo con el organismo multilateral de crédito.
Dado que los pagos de la deuda de Ecuador superarían los 2,000 millones de dólares tanto en el 2003 como en el 2004, y que los elevados precios del petróleo -principal fuente de ingresos del país- posiblemente están en una tendencia a la baja, los economistas dicen que un acuerdo con el FMI es el único medio que tiene la nación para evitar el caos fiscal.
“Desde una perspectiva de mercado, el tema clave para Ecuador ahora es conseguir un acuerdo con el FMI”, dijo Aryam Vázquez, economista para Ecuador y Perú de la firma de análisis IDEAGlobal.
“Pero para conseguir este programa del FMI, tendrán que implementar un paquete muy austero y muy proclive al mercado, que incluya límites fiscales significativos, y que probablemente no coincidirá con las promesas hechas en la campaña electoral”, dijo Vázquez.