El canciller ecuatoriano, Fander Falconí, explicó ayer que su Gobierno decidió mantener en suspenso las negociaciones con la Unión Europea (UE) porque los temas que Ecuador planteaba "no se estaban procesando" dentro de un acuerdo de Comercio para el Desarrollo.
En un encuentro con los medios locales para rendir cuentas sobre el estado de las negociaciones, el funcionario señaló que su país "siempre" dejó "muy claro" qué es lo que esperaba de esa negociación y que "finalmente" no fue contemplado.
"No hubo cambio de posturas a mitad de la negociación" por parte de Ecuador, sino que "siempre fue una postura bastante coherente alrededor de que se cumplan sus expectativas", manifestó Falconí al recordar que el Gobierno abandonó el pasado julio las negociaciones al no ver satisfechos sus planteamientos.
El funcionario ha explicado en reiteradas ocasiones que esas expectativas suponían para Ecuador llegar a un "acuerdo integral y de asociación que involucre tanto los aspectos comerciales y arancelarios como los políticos y de cooperación", que el Gobierno ha denominado como Acuerdo de Comercio para el Desarrollo.
Sin embargo, según Falconí, en el proceso negociador con la UE, Ecuador veía "que los temas que planteaba no se estaban procesando" y que la negociación se estaba "circunscribiendo” netamente a un acuerdo de negociación comercial, muy parecido a los tratados de libre comercio".
Además, por ese modelo negociador que, de acuerdo con el ministro, "el pueblo ecuatoriano ha repudiado", Ecuador también rehusó continuar las negociaciones hasta que la UE cumpla los dictados .