Economía

El # 10

El cerebro armador, por cuyos pies pasa todo el fútbol del equipo. Es el ingenio y el talento, la habilidad y la astucia, que se sintetizaban en un solo jugador: el número 10.


Es el número clave en la nomenclatura futbolística. A principios del siglo pasado, cuando no existían los dorsales, que aparecieron en el Mundial de Brasil"1950, en cierto modo ya existían los números diez que identificaban a los fuera de serie, de aquellos tiempos.
Héctor Scarone en Uruguay, Giuseppe Meaza en Italia, o Leônidas da Silva en Brasil, por ejemplo, ¿con qué número en la espalda podrían haber jugado, que no hubiese sido el diez?.
Es que, a pesar de la WM de la época, como rudimentaria forma de pararse en la cancha, la responsabilidad única del portero era evitar los goles y saber detener los balones sin arriegarse a salir.
Luego, estaban los zagueros. Uno, el número 2: dueño y señor del área, cubriendo con solvencia la última zona, y recuperando. El otro, cuatro o cinco pasos delante, distribuyendo el juego, pero sin abandonar su zona específica, era el "3", con una mezcla de audacia y timidez.
En ambos lados, marcando a los delanteros contrarios, dos laterales en punta, 4 y 6, que no pasaban de la línea divisoria.
La columna vertebral estaba compuesta por tres mediocampistas, de los cuales uno, era el número 5, una especie de Obdulio Varela en Uruguay de 1950.
Después, había un medio de doble función, el 8, de contención si había que marcar, de enganche para los contraataques.
Y luego venía el cerebral armador, por cuyos pies pasaba todo el fútbol del equipo. Era el ingenio y el talento, la habilidad y la astucia, que se sintetizaban en un solo jugador: el número 10. Arriba: dos punteros-punteros, pegados a la banda, el 7 y el 11, y un delantero central, el 9, jugando en un perímetro reducido, que sabía cabecear cuando los envíos eran aéreos, y sabía rematar con ambas piernas, en la definición.
En los Mundiales de 1930, 1934 y 1938, no existían los números, pero sí la estrategia de la WM, impuesta por el italiano Vittorio Pozzo o el austríaco Karl Rappan, adelantados a su tiempo, que ponían en cada función al hombre adecuado, Ellos, y algunos otros inteligentes estrategas, si bien no arriesgaban, sabían de la importancia del volante armador, del futuro número diez.
En 1950, aunque los futbolistas no eran aún dueños de sus números, porque en un partido salían con el 8, y en otro por ejemplo, con el dorsal 11, Jaír Rosa Pinto era el 10 de Brasil, precursor de Édson Arantes do Nascimento "Pelé", Roberto Rivelino, o Arthur Antunes Coímbra "Zico". Y Juan Alberto Schiaffino, dueño de un fútbol técnico y elegante, era el 10 de Uruguay, reemplazado años más tarde por Pedro Virgilio Rocha, que estuvo en cuatro Copas del Mundo.
De los mejores futbolistas de la historia, los que han jugado Mundiales, tuvieron salvo algunas excepciones (como Johann Cruiff, que lucía un engañoso 14) el número diez en sus espaldas. En la selección argentina, lució ese dorsal José Francisco Sanfilippo, pero en la campaña triunfal de 1978, lo tuvo Mario Alberto Kempes, y en los Mundiales posteriores, lo usó Diego Armando Maradona.
En Inglaterra, lo utilizó el único futbolista que marcó tres goles en una final, Geoffrey Charles Hurst, y también el máximo artillero en México"1986, Gary Winston Lineker.
En 1990, cuando su país se coronó campeón mundial por tercera vez, llevó el número diez el alemán Lothar Herbert Matthäus.
En 1998, cuando Francia subió por vez primera al podio de los vencedores, el número diez fue para Zinedine Yazid Zidane, que a su vez lo había heredado de Michel François Platini.
En Italia, lo lucieron en distintas épocas, formidables futbolistas, como el ítalo argentino Enrique Omar Sivori, Giovanni "Gianni" Rivera, y Roberto Baggio.
Sin haber logrado triunfar con sus selecciones, hubo figuras que destacaron ampliamente, luciendo el número diez: Teófilo Cubillas Arizaga (Perú), Lakhdar Belloumi (Argelia), Carlos Alberto Valderrama Palacios (Colombia), Preben Elkjær-Larsen y Michael Laudrup (Dinamarca), Paulo Jorge Dos Santos Futre (Portugal), y tantos otros.
Son, fueron y serán excepcionales cultores de un deporte que escogió sus nombres para ponerlos en un pedestal de gloria, con el "10" en sus camisetas, número clave en la nomenclatura futbolística.


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216136
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América