Economía

El agro transgénico y el orgánico logran abrirse paso en Costa Rica

La innovación en la agricultura de Costa Rica se ha convertido en una lucha entre aquellos que creen en el progreso de la mano de la implementación de los cultivos transgénicos y aquellos que opinan que entre más orgánico, campesino y tradicional, mejor para la sociedad.


Hectáreas
  • 40% de la totalidad del terreno desperdician los agricultores que no utilizan productos transgénicos.
  • 281.12 hectáreas de algodón transgénico se contabilizaron en 2012, según el último dato que tiene la Comisión Nacional de Bioseguridad de Costa Rica. De igual manera 2.51 hectáreas de soja, 5.21 de piña y una de banano, todas para investigación o exportación de semilla y no para consumo humano.

La innovación en la agricultura de Costa Rica se ha convertido en una lucha entre aquellos que creen en el progreso de la mano de la implementación de los cultivos transgénicos y aquellos que opinan que entre más orgánico, campesino y tradicional, mejor para la sociedad.

Un total de 75 municipios, de los 81 que existen en el país, se ha declarado libre de cultivos transgénicos, y según los opositores a ese tipo de agricultura, se trata de un tema de democracia, distribución de la riqueza y de menor impacto ambiental.

Para el presidente de la Federación Ecologista de Costa Rica (Fecon), Mauricio Álvarez, la agricultura campesina le da de comer a la mayoría de la población mundial, y que esa alimentación no afecta al medioambiente por sus bajos niveles de producción de gases efecto invernadero.

“Se habla que un 70% de los agricultores familiares le dan de comer a la mayoría de personas en el mundo, mientras que la mitad de la producción a gran escala termina en el basurero”, explicó Álvarez.

El experto agregó que se deben hacer esfuerzos para fortalecer y hacer más “justa” la agricultura de los pequeños y medianos agricultores, porque se debe promover una mayor distribución de la riqueza y no dejar todo en manos de grandes industriales.

 

Datos del Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2013, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 842 millones de personas en el mundo padecen hambre.

La FAO calcula que para 2050 con una hectárea se deberá alimentar a siete personas, lo que significa que se necesitará de entre un 50% y un 60% más de alimentos.

Ante esta situación, quienes están a favor de los cultivos mejorados genéticamente ven la solución en ellos, ya que las semillas producen más rápida y eficazmente.

 

El presidente de CropLife Latin América, una organización gremial internacional que representa la Industria de la Ciencia de los Cultivos, el guatemalteco José Perdomo, indicó que los países que se resisten a este tipo de tecnología no van a poder mantener su posición por mucho tiempo.

“Tarde o temprano los países en contra de esta práctica se van a dar cuenta de que es necesaria. El esfuerzo de declararse no transgénico es ir en contra de la innovación y la tecnología. Se trata de que una semilla que puede sobrevivir al cambio climático, no le afectarán las sequías ni las lluvias”, señaló Perdomo.

Para el experto, este cambio en la manera de trabajar la tierra se refiere a utilizar técnicas más efectivas que hace 30 años, así como producir mayores alimentos por hectárea, lo que llegaría a disminuir la hambruna a nivel mundial.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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