El Banco Central Europeo (BCE) está interesado en ganar responsabilidades de supervisión financiera con el fin de contribuir al logro de una mayor estabilidad en el sistema.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, dijo ayer en Davos que existe la posibilidad de que la entidad que preside gane responsabilidades de supervisión.
En un debate en el Foro Económico Mundial sobre el futuro sistema financiero, Trichet explicó que el BCE "siempre ha estado a favor de una relación más estrecha entre los bancos centrales y las autoridades de supervisión".
"En este momento no puedo decir cuál es la posición del Consejo de Gobierno del BCE, pero hemos notado que el artículo 105.6 del Tratado de Maastricht permitiría a los gobiernos darnos más responsabilidad en este campo", aseguró Trichet.
El BCE junto con el Eurosistema tiene tres tareas en el área de supervisión financiera, que recogen los artículos 105.4 y 105.5 del Tratado de Maastricht.
El banco europeo observa la estabilidad financiera, lleva a cabo funciones de asesoramiento en supervisión y promociona la cooperación con los supervisores en la Unión Europea (UE).
El presidente del banco europeo consideró que el futuro sistema financiero deberá ser más transparente, tanto en lo que se refiere a las instituciones financieras, los mercados como los productos financieros.
Trichet apoyó las medidas que han adoptado los gobiernos y los diferentes bancos centrales para hacer frente "a una situación excepcional", pero hizo hincapié en que para restaurar la confianza es necesario mirar a largo plazo.
Criticó que en los últimos años, en el sistema financiero ha habido una orientación muy fuerte a la obtención de beneficio a corto plazo.
Además, Trichet afirmó que es imperante corregir la tendencia espontánea a una tremenda prociclicidad que tienen los mercados financieros.
En este foro económico que se celebra en la estación alpina de Davos, Trichet ha insistido en que no es necesario que aumenten los estándares de los ratios de capital de los bancos comerciales, tendencia que han querido marcar los inversores desde la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers al castigar a bancos con ratios de solvencia bajos.