Economía

El G20 llega a San Petersburgo sin haber superado sus retos

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó este plan en vísperas de la cumbre como "el mayor paso en 100 años en el perfeccionamiento y la coordinación de la política fiscal de nuestros países".


Cinco años después de su primera cumbre "anticrisis" en Washington, la recuperación y el crecimiento económicos siguen encabezando la agenda de los mandatarios del G20 que se reúnen esta semana en la ciudad rusa de San Petersburgo.

Renacido como un foro de primer orden en medio de la catástrofe económica en 2008, centrado entonces en no permitir el hundimiento de los grandes bancos y en aliviar los mercados financieros, hoy sigue sin poner remedio a dos graves problemas que consumen el bienestar en buena parte del mundo: empleo y crecimiento económico.

El G20 ha logrado romper el ciclo financiero que se comía a los grandes bancos, menguaba los beneficios de las grandes multinacionales y que dejó a más de un Estado al borde de la bancarrota, con la deuda y el déficit públicos desbocados y obligando a algunos a pedir socorro para no ahogarse en sus deudas.

Superado lo peor desde la perspectiva de las tendencias, los países del G20, el grupo de las economías más desarrolladas y pujantes del planeta que representan cerca del 80 por ciento del PIB mundial, no han sido capaces de recuperar los ritmos de crecimiento ni el empleo anteriores a la crisis de 2008.

Por si fuera poco, la llamada disciplina fiscal aplicada por muchos países para equilibrar sus presupuestos a costa del gasto público y las inversiones, ha abierto una brecha entre ricos y pobres olvidada hace tiempo, y ha dividido como nunca en las últimas décadas a estratos sociales y países que hasta hace poco ejercían la solidaridad con los más rezagados.

En su reunión de julio, que sentó a la misma mesa a ministros de Finanzas y Trabajo de los países miembros, los responsables económicos y financieros del G20 marcaron en rojo el crecimiento, el empleo y la erradicación de los paraísos fiscales como prioridades para la cumbre de los días 5 y 6 en San Petersburgo.

 
De hecho, de la cumbre saldrá el llamado Plan integral de Acción de San Petersburgo, que incluirá medidas coordinadas para la creación de nuevos puestos de trabajo y el impulso al crecimiento económico global.

El otro documento estrella que deberán ratificar los mandatarios es el plan de acción contra la evasión fiscal de las multinacionales elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Este ambicioso plan pretende erradicar las prácticas que permiten a estas empresas, en particular las del sector digital (Apple, Microsoft, Google o Amazon, entre otras), evadir impuestos tanto en los países donde tienen sus sedes jurídicas como en aquellos donde tienen sus centros de producción.

 
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó este plan en vísperas de la cumbre como "el mayor paso en 100 años en el perfeccionamiento y la coordinación de la política fiscal de nuestros países".

En lo relativo a la deuda y déficit públicos, aunque el G20 mantiene el compromiso de reducirlos a la mitad hacia 2016, los mandatarios pretenden flexibilizar la rigidez aplicada en algunos países, sobre todo en la Unión Europea, y dejar claro que la disciplina fiscal no debe lastrar el crecimiento.

La política monetaria será otro asunto a tratar por los jefes de Estado y de Gobierno en San Petersburgo, toda vez que la mayoría de los países insisten en la menor intervención posible en este ámbito para que las cotizaciones de las divisas sean reguladas por el mercado.

 
Como país anfitrión, Rusia ha procurado que su propia agenda se imponga entre las prioridades del G20 a lo largo de todo el año de su presidencia, y es de esperar que las demandas de Moscú ocupen un lugar central en la declaración final del foro.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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