El reloj marca las 2:30 de la madrugada, mientras una incesante lluvia con fuertes relámpagos no logra alterar la tranquilidad del sueño del capitán Eric E. Hendricks, piloto del Canal de Panamá. Sin embargo, la quietud de esa noche es interrumpida por el timbre del teléfono. Su esposa contesta la llamada: "con el capitán Hendricks, por favor".
Medio despierto y medio dormido, toma el auricular, imaginando lo que le dirán. Una voz al otro lado de la línea le avisa que tiene que salir inmediatamente hacia las esclusas de Gatún, en Colón, a relevar a otro compañero.
En la lucha entre el sueño, las condiciones climáticas y el cumplimiento de su deber, este último se impone y el capitán Hendricks sale de su casa a medianoche para "servir al mundo" en el Canal de Panamá.
Esta historia es común entre los pilotos y remolcadores del Canal y sus familias, sin embargo ¿conoce el resto de los panameños la otra cara de estos trabajadores del Canal?
Como una de las obras más importantes y eficientes del mundo, el Canal de Panamá mantiene un equipo humano que pasa por los más altos requisitos de selección y preparación, a fin de garantizar máxima seguridad y eficiencia al tránsito marítimo mundial.
Los 295 prácticos, que tiene actualmente el Canal, son parte importante de este personal técnico, ya que se encarga de maniobrar un promedio de 40 barcos diarios que cruzan la vía acuática.
Un informe de la Comisión del Canal de Panamá, denominado "Maritime Training" (Entrenamiento Marítimo) señala que, por más de ochenta años, los pilotos del Canal han tenido la reputación de ser los mejores del mundo, debido a que éste es el único lugar donde el piloto asume la responsabilidad total de la navegación del barco durante el tiempo de tránsito, que puede ser de entre 10 y 14 horas, de acuerdo a la manga (ancho) del mismo.
Los barcos de más de 80 pies de manga requieren dos pilotos, mientras que los que superan ese tamaño utilizan tres.
De acuerdo al capitán Aldo Young, de la Asociación de Pilotos del Canal, cuando la mayoría de los prácticos eran norteamericanos, se asignaban más pilotos a un barco, lo que confirma que se ha reducido la cantidad de pilotos asignados por buque.
Estos trabajadores canaleros toman en sus manos la dirección de cargueros, cruceros, yates, etc., que transportan desde pasajeros, petróleo, contenedores hasta gases tóxicos, químicos y material radioactivo.
Para empezar su entrenamiento como piloto del Canal, el aspirante debe ser egresado de una academia náutica reconocida, en la que tiene que estudiar cinco años.
Después de esto, debe tener al menos dos años de experiencia como tercer oficial a cargo de embarcaciones de más de mil 600 toneladas netas; un año de experiencia como primer oficial; o experiencia mínima de tres años como remolcador.
Si el aspirante entra como segundo oficial, debe pasar por un programa especial de entrenamiento denominado "Pilot Understudy Program" (PUT), que tiene de dos a tres años de duración.
Aparte de dominar perfectamente el idioma inglés, debe saber nadar y no tener ningún impedimento físico. Sus habilidades técnicas son evaluadas por una oficina denominada "Marine Bureau Review".
A medida que los pilotos ascienden en habilidades se les otorga rangos más altos que los califican para manejar embarcaciones de mayor tamaño.
Para que un piloto ostente el grado más alto debe tener ocho años de práctica, aparte de los años de entrenamiento y estudio. Hablamos de al menos 15 años de experiencia.
En la actualidad, de los 295 pilotos del Canal, sólo 59 son norteamericanos.
Londor Rankin, vicepresidente de la Asociación de Pilotos del Canal, explica que estos 59 pilotos estadounidenses han sido recontratados por períodos temporales, debido a que no hay suficientes pilotos panameños en los niveles más altos para atender la demanda de barcos cada vez más grandes que atraviesan la vía acuática.
CUOTAS DE SACRIFICIO
"Algunos consideran que los trabajadores del canal tenemos ciertos privilegios especiales, en el aspecto salarial y en otras condiciones de trabajo. Sin embargo pocos hablan de la cuota de sacrificio que nosotros y nuestras familias aportamos", dice el capitán Eric E. Hendricks.
Hendricks tiene 11 años de ser piloto de canal. Considerando la dificultad para convivir con su familia, así como la alteración de su reloj biológico debido a los "turnos flexibles", se pregunta "¿qué pasará con mi salud en unos cuantos años?
Esta reflexión es compartida por el capitán Francisco Javier Tejada, quien comenta que este año trabajará Navidad y Año Nuevo.
"No voy a ver a mi hija de un año abrir sus primeros regalos de Navidad, y no podré compartir con mi esposa la cena de Año Nuevo. Este tiempo no tiene precio", expresó Tejada.
Ambos oficiales coinciden en que su trabajo y su horario están sujetos a las condiciones y necesidades del Canal, lo cual es una gran responsabilidad porque tienen en sus manos embarcaciones que cuestan varios millones de dólares y está en juego la vida de muchas personas.
Señalan que los avances tecnológicos y la demanda de rentabilidad del transporte marítimo han hecho a los barcos cada vez más grandes, recordando que años atrás el canal no funcionaba las 24 horas del día.
"En este trabajo estamos expuestos a accidentes, porque es una operación compleja en la que se involucran muchas personas, que pueden fallar en algún paso del proceso. Esto nos exige una reacción inmediata a situaciones en los barcos", indica Hendricks.
A pesar que la Comisión del Canal tiene altas medidas de seguridad, el mayor riesgo para la seguridad personal de los pilotos canaleros es cuando suben a la escala vertical (escalera de hecha de soga y madera). Tienen que trepar por el exterior del barco, lo cual demanda un gran esfuerzo físico, aparte del riesgo de ser golpeados por las lanchas remolcadoras cuando hay oleaje.
Los pilotos recuerdan con tristeza a un compañero que tuvo un ataque cardíaco mientras subía la escala, cayó al mar y no pudo ser rescatado.
ESTABILIDAD LABORAL
Para el capitán Francisco Javier Tejada, muchos pilotos del Canal buscarán otras opciones, si se alteran sus condiciones de trabajo.
Algunos pilotos están estudiando otras carreras y buscando nuevas posibilidades de supervivencia, en caso que su salud o las condiciones laborales sean desmejoradas.
Por su parte, Londor Rankin señala que la estabilidad laboral de los trabajadores no está garantizada con la Ley Orgánica del Canal.
A su juicio, los artículos de la ley son simplemente enunciados generales, por lo que el detalle de los mismos se desarrollará en los reglamentos internos de la Autoridad del Canal.
"Esto significa que la Junta Directiva de la Autoridad de Canal podrá modificarlos o eliminarlos a su antojo. Se está dejando a materia de reglamento lo que debería estar contemplado en la ley", señala Rankin.
Por su parte, Aldo Young opina que será muy difícil captar todas las condiciones que se contemplaban en las leyes federales estadounidenses en una "ley tan limitada como la Ley Orgánica de la Autoridad del Canal. En esto estamos perdiendo algunos beneficios", indicó el piloto.
La Comisión del Canal interpuso en 1995 una ley que la exoneraba del pago de la indemnización que corresponde a los trabajadores canaleros, de acuerdo a las leyes federales de Estados Unidos al iniciarse una nueva relación laboral.
Por su parte, la Ley Orgánica del Canal establece que la nueva administración no asumirá ninguna obligación que la Comisión del Canal haya dejado pendiente.
En este sentido cabe preguntarse si alguna legislación ha ido más allá del régimen laboral de los trabajadores del canal para adentrarse en el aspecto humano.
El capitán Hendricks recoge en sus palabras un sentir común de los prácticos del canal: "Los pilotos queremos que la comunidad entienda mejor nuestro trabajo, porque más que empleados bien remunerados, somos panameños que, como muchos trabajadores, tenemos que levantarnos temprano, trabajar con lluvia, neblina y de noche para dejar en alto el nombre de Panamá".