Otro conflicto comercial se avecina. Esta vez, el vicepresidente de la Junta Directiva de Bonlac, Marco Ameglio, aseguró ayer que desde hace dos años su empresa ha estado enfrentando inconvenientes para que El Salvador le certifique su planta procesadora de alimentos que le permita exportar una variedad de productos lácteos, lo que viola los tratados comerciales bilaterales firmado con ese país.
"Este tipo de situaciones pone en custionamientos el futuro de estos acuerdos comerciales, cuando sabemos que no todos por supuesto es letra, sino que también en la práctica hay que ejecutarlos", indicó Ameglio.
Con El Salvador, nuestro país tiene una tratado comercial que incluye la exportación de mucho de los productos que nuestra empresa procesa, y que establece un tratamiento arancelario de cero por ciento arancel, explicó Ameglio.
Sin embargo, señaló que para ello se requiere cumplir con unos procedimientos de sanidad y salud, que implica que las plantas tengan que ser inspeccionadas para poder exportar.
"No ha existido forma en dos años de que El Salvador nos envíe los inspectores sanitarios para que certifiquen la planta de Bonlac; la razón, problemas en los viáticos para llevar a cabo el viaje", aseguró el también legislador del Partido Arnulfista.
Asimismo, Ameglio explicó que, al ofrecerles la empresa el pago de los viáticos a los inspectores de El Salvador, se quedaron sin argumento, por los que "de hecho nos están imponiendo un bloqueo".
Pese a esto, indicó que se ha utilizado una misión comercial de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, y la intermediación del Segundo Vicepresidente de la República, Dominador Kaiser Bazán. Sin embargo, no ha habido forma de lograr vencer este bloqueo que mantiene El Salvador.
"Esta situación va a terminar obligándonos a exigirles al gobierno algo que no nos gusta y que cuestionamos también en el caso de Nicaragua, y es que si el mecanismo de negociación para solución de conflictos no es efectiva, entonces vienen las acciones de reciprocidad y represalias", detalló.
Ameglio añadió que aunque éste no de debe ser el mecanismo de solución de controversias, exigirá al gobierno que aplique la misma medida a los productos importados de El Salvador.
"Es intolerante que por medios de las embajadas tanto de El Salvador y Panamá, gestiones ministeriales de entrevistas con ministros de ambos países, haya sido imposible que inspeccionar la planta", indicó.
Para Bonlac, el mercado salvadoreño es atractivo, con casi 6 millones de consumidores y con una economía pujante.