Aceralia será uno de los tres pilares del mayor grupo siderúrgico del mundo. La compañía española y las multinacionales europeas Usinor y Arbed confirmaron ayer que el acercamiento que iniciaron a finales del pasado año puede acabar en fusión.
A las 14.00 horas del próximo lunes, las tres empresas presentarán en Bruselas las concreciones de un proyecto que sólo pueden frenar las autoridades europeas. Precisamente por ello, los consortes han elegido la capital belga para explicar la importancia del tamaño en un mercado tradicional controlado por multinacionales chinas y estadounidenses.
La fusión de Aceralia ( España), Usinor (Francia) y Arbed (Luxemburgo) convertiría al nuevo grupo en la punta de lanza de la Unión Europea en el mercado siderúrgico mundial. Si no se plantean problemas de competencia, la integración generará unas sinergias traducidas en una producción de 45 millones de toneladas anuales de acero y en unas
ventas de 30.000 millones de euros al año (casi cinco billones de pesetas).
Pero la mayor ventaja del proyecto, según los analistas, tiene que ver con las propias características del sector. «Las tres son capaces de sobrevivir en el mercado en solitario pero, dada la fuerte competencia, deben esforzarse en recortar los costes para mejorar los resultados», indicaron a Efe especialistas del sector.
La fusión de las tres compañías sería para la siderurgia lo que el consorcio EADS es para el sector aéreo: un grupo de dimensiones europeas en el que cada uno de sus componentes mantienen la identidad local -e incluso la sede social-, pero que necesitan de las sinergias para competir fuera de las fronteras comunitarias.
Los interesados aún no han detallado cómo realizarán la integración. Es decir, podrían optar por reforzar un intercambio de participaciones que ya existe hoy entre Aceralia y Arbed, o por materializar una fusión en regla que daría lugar a una compañía totalmente nueva.
La relación entre las empresas española y luxemburguesa arrancó tras la privatización de la primera, en 1997. Arged, que ocupa el tercer puesto del escalafón mundial (y el primero del europeo), adquirió el 35% del capital de Aceralia, convirtiéndose en el socio estratégico y de control. La siderúrgica española posee un 9,38% de los títulos de
Arged, que a su vez está participada por el estado luxemburgués (controla directamente cerca del 30% del accionariado).
Esta implicación estatal será, sin duda, una de las principales barreras que tendrá que salvar el proyecto. En principio, el presidente del Principado de Asturias, Vicente Alvarez Areces, se ha mostrado favorable a un acuerdo que daría internacionalidad a una empresa de raíces asturianas. «El acuerdo no repercutirá de forma negativa, sino todo lo contrario, tanto en las áreas de producción como en las de investigación»,señaló ayer Alvarez Areces.
Sin embargo, el hecho de que un Estado miembro controle las decisiones del mayor de los tres protagonistas de la fusión, choca frontalmente con la postura del Ejecutivo español. En función de los planes presentados el lunes en Bruselas, deberá manifestarse el vicepresidente económico, Rodrigo Rato.
El proyecto de integración de Aceralia con Arbed y Usinor despertó ayer críticas y alabanzas por parte de diferentes sectores políticos y sindicales. El sindicato CCOO e Izquierda Unida manifestaron ayer, en sendos comunicados, su preocupación por los riesgos que, a su juicio, entraña la operación, especialmente en lo que pueda afectar a los empleos de Aceralia y a la posible pérdida de su españolidad.
La Federación minerometalúrgica de CCOO solicitó ayer una reunión urgente con la dirección de Aceralia para conocer «todas las condiciones en las que se llevaría a cabo esta operación», así como la situación en que se encuentran las negociaciones. CCO quiere que, a lo largo del proceso, la compañía vele por su viabilidad y por el mantenimiento de los empleos. Por su parte, fuentes de Aceralia confirmaron que la integración no provocará conflictos laborales. Asimismo, el sindicato teme que una empresa privatizada como Aceralia quede en manos de dos compañías extranjeras, que además cuentan con participaciones públicas.