JACQUES Pourcel, fundador del restaurante Le Jardin des Sens en Montpellier, en el sur de Francia, al cual la Guía Michelin le da tres estrellas, dice que no puede hallar un chef repostero ni siquiera pagando 3,000 euros ($3,068) al mes, o 60% por encima del salario promedio del país.
Tres cuartos de los restaurantes de tres estrellas están buscando personal, dijo Pourcel, de 41 años, cuyos restaurantes emplean a 250 personas y tienen 30 vacantes. Contratamos firmas de búsqueda de personal, además de colocar avisos en la agencia nacional de empleos", agregó.
El problema de Pourcel refleja un desequilibrio entre capacidades y empleos en Francia, que tiene una desocupación cercana al 10% desde hace 10 años.
La cuestión enfrenta a los empleadores que quieren que se facilite el ingreso de trabajadores extranjeros, con los políticos que ven la posibilidad de que haya un coletazo antiinmigración al aproximarse la campaña para las elecciones presidenciales del 2007.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, respondió a la presión de la Unión Europea para que abra el mercado laboral con un proyecto de ley que facilita el ingreso de trabajadores capacitados, al tiempo que lo dificulta para otros; la ley será debatida en las sesiones parlamentarias a partir de mañana.
Recientemente hubo masivas manifestaciones populares contra los planes del gobierno para flexibilizar el mercado laboral, y al mismo tiempo hubo mayor apoyo electoral para los partidos nacionalistas que se oponen a la inmigración.
Algunos economistas dicen que el debate sobre inmigración podría esquivar el problema real que tiene Francia: la necesidad de modernizar la capacitación vocacional para equiparar mejor empleos y aptitudes, y facilitarles a los empleadores la contratación y el despido de personal.
En un país con enorme desempleo, uno tiene primero que tratar de movilizar a la gente que vive en el país, dijo Raymond Torres, jefe de empleo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
El ministro de Finanzas, Thierry Breton, estimó en octubre que había medio millón de vacantes ofrecidas sin que se presentaran candidatos a ocuparlas.
En Francia las vacantes no son ocupadas por falta de capacitación
Sectores señalan que el gobierno francés debe permitir la entrada de mano calificada.