En medio de la peor crisis de la caficultura en los países productores del grano, asume este hoy el nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Gabriel Silva.
Silva, que ocupó la embajada de Colombia en Washington durante el Gobierno del actual secretario general de la OEA, César Gaviria (1990-1995), será el encargado de llevar a la práctica las recomendaciones del informe de la comisión de ajuste institucional del sector cafetalero, de la que fue su coordinador.
El nuevo gerente fue elegido el pasado 13 de junio por un congreso extraordinario de delegados de los 560,000 productores del grano y reemplaza a Jorge Cárdenas, quien ocupó el cargo durante los últimos 19 años de los 39 que estuvo en la federación.
Es el primer gerente que tiene esa asociación de productores en sus 75 años de existencia de filiación política Liberal -los ocho los anteriores eran del Partido Conservador- y el único de no proviene de uno de los grandes departamentos cultivadores del grano, pues es bogotano.
Trece años después de la ruptura del pacto mundial del café, el precio externo del grano se encuentra en uno de sus niveles más bajos de los últimos 100 años, pese a que el valor del negocio cafetero ha crecido en la última década en un 116 por ciento.
A la posesión de Silva asistirán el presidente Andrés Pastrana; el ex presidente y secretario general de la OEA, César Gaviria; el director de la Organización Internacional del Café (OIC), el colombiano Néstor Osorio, así como los ministros de Hacienda entrante y saliente, Juan Manuel Santos, y Roberto Junguito, ambos expertos cafeteros, respectivamente.
Colombia pasó de ocupar el segundo lugar como productor mundial de café, luego de Brasil, al tercero, desplazado por Vietnam, cuya producción aumentó significativamente la oferta mundial del grano, la principal razón de la depresión de las cotizaciones externa.
Silva anunciará su plan de trabajo, que contempla reducción de costos de funcionamiento de las instituciones del sector, que permita garantizar el precio y la compra de la cosecha a los cultivadores.
Esta semana, el Comité Nacional de Cafeteros, integrado por los principales líderes del sector y el Gobierno, que tiene poder de veto, decretó un impuesto de dos centavos de dólar por libra de café exportada, independientemente de la cotización externa, para garantizar al Fondo Nacional del Café recursos para su operación como comprador de última instancia del grano.
Según Osorio, director de la OIC, la actual crisis está generando graves problemas sociales en los países productores de Africa, Asia y América Latina, en donde unas 25 millones de familias, es decir unas 100 millones de personas, dependen directamente de los ingresos del café para sobrevivir.