Luego que la presidenta de la República Mireya Moscoso decidiera que no habría un alza en el costo de la energía eléctrica por lo menos, entre el período comprendido del 1 de julio al 31 de diciembre de este año, el problema no terminó.
Ahora, surgen ciertas interrogantes: ¿qué pasará una vez que concluya este período? ¿Tendrá el gobierno qué intervenir nuevamente ante otra alza.
Lo cierto es que los altos costos de energía que hoy paga el consumidor están haciendo que la propuesta de invertir en fuentes renovables de energía (FRE) cobre más fuerza en los actuales momentos.
Es evidente que a futuro Panamá tendrá que crear un mercado con las condiciones que incentiven la construcción de plantas de energía que utilicen FRE para reducir la inestabilidad en los precios.
Las mismas empresas de distribución han reconocido que mientras el país siga incrementando el uso de la energía térmica los problemas en el costo de las tarifas eléctricas continuarán.
La Alianza en energía y ambiente de Centroamérica con el gobierno de Finlandia cuyo monto inicial es superior a los 3 millones de dólares apunta en esta dirección, a "expandir la cobertura del suministro de energía a las comunidades rurales" sin dejar de lado, las iniciativas privadas.
Panamá como signataria de esta iniciativa tendrá la posibilidad de fortalecer su capacidad en energía renovable para desarrollar iniciativas nacionales en este sector.
Uno de los proyectos que ha presentado el país ante el comité de la Alianza en Energía es llevar electricidad a las comunidades Ustupu y Ogobsucum en la Comarca de San Blas a través de proyectos de electrificación con paneles fotovoltaicos.
Es decir, a través de la energía solar las personas podrán obtener iluminación en sus viviendas. Adicional se podrán apoyar los programas de salud mediante la refrigeración de vacunas, acceder a equipos de neveras, radio, televisión, video, etc.
Ismael Sánchez, consultor técnico de la Alianza explicó que las FRE permiten al consumidor no estar sujeto a las variaciones en los precios, pero inicialmente requieren de una inversión "altísima".
"A un país le tomaría por lo menos 10 años desarrollar una central hidroeléctrica, pues se requieren estudios de factibilidad, prefactibilidad, y consultas por los impactos al medioambiente, etc" dijo Sánchez. De manera que quien opte por esta alternativa una vez que pague la deuda en 15 años obtendrá una fuente de energía barata" indicó.
Pero si por el contrario, se concentra en potenciar la instalación de centrales termoeléctricas va estar siempre sujeto a las variaciones del petróleo y al interés del inversionista en recuperar la inversión en el menor tiempo posible.
La región centroamericana incluyendo a Panamá tienen características particulares en la generación eléctrica por ejemplo: Honduras, Guatemala, El Salvador y Panamá explotan primordialmente la energía hidroeléctrica entre un 45% a 60% según estudios realizados por la Comisión de Política Energética del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Pero en una menor escala se utiliza el bagazo de caña en Belice, Guatemala, El Salvador y Panamá.
El director ejecutivo de la Comisión de Políticas Energéticas de Panamá, Michael Mihailitsianos en su ponencia "Situación actual y perspectivas de las fuentes renovables en Centroamérica y Panamá" señala que en el caso panameño se han hecho estudios de potencial de generación con biomasa, energía eólica, hidroeléctrica y fotovoltaica, de los cuales se han logrado resultados prometedores para la explotación de este recurso.
Por otro lado se ha detectado potencial en energía hidroeléctrica en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí. Asimismo la comisión ha identificado tres puntos importantes en el cruce de la cordillera central: Tute, Oriente de Chiriquí y Hornitos con buenos promedios en exceso de 10m/segundo en energía eólica o de vientos.
El gobierno se ha comprometido en promover el uso de FRE para diversificar el mercado, mitigar problemas ambientales y reducir la dependencia del petróleo a través del establecimiento de un régimen de incentivo fiscal para el fomento de plantas de generación hidroeléctrica.
Por ejemplo, este proyecto de incentivo contempla beneficios para plantas de hasta 10MV, 20 MV y 50MV que corresponden a sistemas de centrales de Mini- hidroeléctricas, sistemas de centrales de pequeñas hidroeléctricas y sistemas de centrales de otras fuentes renovables.
Los proyectos nuevos que aumenten la capacidad de producción de energía en las centrales mencionadas podrán optar por adquirir del Estado un incentivo fiscal equivalente hasta el 25% de la inversión directa en el respectivo proyecto con base a la reducción de toneladas de emisión de dióxido de carbono (CO2) equivalentes por años calculados por el término de la concesión o licencia.
Este podrá ser utilizado hasta el 50% del Impuesto sobre la Renta liquidado en la actividad, en un período fiscal determinado. Sin embargo, este proyecto fue devuelto a la Comisión Legislativa de Hacienda Pública, Planificación y Política Económica para ser reconsiderado.
Sin embargo, unos de los grandes problemas para impulsar las FRE son los subsidios indirectos a las plantas generadoras. La tarifa de transmisión depende de la distancia entre el punto de generación y el centro de carga. Y los límites de tiempo establecidos para los contratos de venta de energía son demasiado cortos para asegurar la rentabilidad de proyectos FRE.
Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) Panamá es el octavo país con el precio de la electricidad más alto en el sector residencial de América Latina, con 12.08 centésimos de dólar por kilovatio/hora. Este nivel está por encima del precio promedio de la región, que es de 9.4 centésimos por kWh.
En América Latina, el costo promedio de la energía fluctúa en los 10.47 centésimos por kWh lo que mantiene a Panamá por encima del nivel promedio con un precio de 11.76 kWh. La OLADE considera que en el caso de Panamá enumera algunos factores que explican por qué la energía es más costosa.
Una ésta carece de recursos energéticos fósiles (carbón, petróleo y gas natural), en consecuencia, depende de la importación de combustibles derivados del petróleo para la generación de electricidad. Además, tiene condiciones topográficas y geológicas que no favorecen el desarrollo de generación hidroeléctrica de bajo costo.
La ubicación de los mejores sitios para desarrollo hidroeléctrico en zonas alejadas de los grandes centros de consumo, hacen necesaria la construcción de largas redes de transmisión.
Energía renovable una alternativa futura
Reducir la inestabilidad en los precios es una condición necesaria para expandir el servicio a comunidades que no lo tienen. Romper la dependencia del petroleo, es otra prioridad.