La reforma del sistema de pensiones aprobada ayer en España, una consecuencia de la crisis económica que afecta al país, supondrá que las generaciones más jóvenes deberán trabajar dos años más, hasta los 67 -con 37 años cotizados-, para poder jubilarse con una pensión completa.
El acuerdo para la reforma fue alcanzado en la madrugada de ayer después de una intensa negociación entre sindicatos, empresarios y el Gobierno, que cumple así con una reclamación de la UE y del Fondo Monetario Internacional, entre otras organizaciones internacionales, que creen insostenible a largo plazo el sistema actual de pensiones.
La reforma llega, además, después que en 2010 el Gobierno español tuviese que aplicar un plan de reducción del déficit público que supone recortes sociales como la congelación de las pensiones, el recorte del salario de los funcionarios o la ayuda familiar por los recién nacidos.
Desde el Gobierno, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que el acuerdo es parte de un futuro pacto global económico y social cuyo objetivo es fortalecer el sistema público y garantizar que los ciudadanos que hoy tienen entre 40 y 45 años cobrarán con certeza sus pensiones.