Economía

Especulaciones en las viviendas provocan la migración de habitantes

El precio de la vivienda en las áreas más exclusivas de Río de Janeiro se ha convertido en algo prohibitivo para la mayoría de cariocas, lo que ha provocando migraciones hacia áreas más baratas, como las favelas


Comentarios
  • “La Asociación de Vecinos no puede prohibir la compra-venta, pero trabaja para hacer entender a los habitantes que no se debe vender tan fácilmente a los especuladores, Marcelo Da Silva, presidente de la Asociación de Vecinos.
  • De igual manera, Da Silva afirma que la llegada de extranjeros a la zona también provoca, trastornos a los vecinos, como el exceso de coches o el ruido.
  • Parte del ruido que comenta Marcelo lo provoca un albergue que organiza fiestas de música electrónica (poco común en Brasil) en lo más alto de la favela. Su público es principalmente extranjero o brasileño de clase alta.
  • El productor de cine sueco Miller Balay se hospeda en el albergue siempre que visita Río de Janeiro y asegura que allí encuentra seguridad, inspiración y gente educada. y cuenta con vista al océano Atlántico.

El precio de la vivienda en las áreas más exclusivas de Río de Janeiro se ha convertido en algo prohibitivo para la mayoría de cariocas, lo que ha provocando migraciones hacia áreas más baratas, como las favelas, a cuyos habitantes les queda la opción de irse más lejos o pagar más.

Esta es la realidad que relatan los habitantes de la favela Vidigal, probablemente la más privilegiada de Río de Janeiro por su excepcional localización: se encuentra a pocos metros del barrio más caro de la ciudad, Leblon, y tiene una vista increíble sobre las playas de la exclusiva zona sur de esta ciudad brasileña.

Como en todas las barriadas pobres de Río, los 10,000 habitantes de Vidigal tienen sueldos bajos y dificultades para llegar a final de mes.

Aun así, esta favela se ha convertido, sobre todo después de la pacificación, como es llamada coloquialmente la política del gobierno regional de instalar Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en áreas que eran controladas por narcotraficantes, en un ejemplo paradigmático de la especulación inmobiliaria en Brasil.

Mónica Silva vive en Vidigal desde hace once años y asegura que varios de sus amigos se han tenido que ir en los últimos años “a causa del aumento del precio de las viviendas”.

 

Esta mujer, actualmente desempleada, dice que “la mayor parte de los habitantes de la favela gana el sueldo mínimo, que son 325 dólares, aproximadamente, y que así no es posible alquilar un apartamento en la barriada, porque los más baratos ya están cerca de los 225 dólares mensuales”.

Así como Mónica, la enfermera Priscila Pereira opina que “los precios de los inmuebles deberían ajustarse a la realidad para los habitantes de la favela y no para los extranjeros”.

Y es que personas de todos los rincones del mundo encuentran cada vez más motivos para mudarse a Vidigal en busca de nuevas experiencias en una favela, algo que, junto a la preocupante burbuja inmobiliaria en Río de Janeiro, ha provocado que la construcción vaya “viento en popa y los precios también”, en palabras del presidente de la Asociación de Vecinos, Marcelo Da Silva.

 

En los últimos dos años se han abierto dos inmobiliarias en la favela, que han encontrado una gran oportunidad de negocio. El dueño de una de ellas, Jonas Barcellos, reconoce que él “no compraría un apartamento en Vidigal, porque los precios son abusivos, han aumentado mucho”, pero asegura que es un lugar “con todas la comodidades, y es posible realizar el sueño de vivir en la Zona Sur de Río de Janeiro, que tanta gente tiene”.

El joven Christoffan Leite, que nació en la favela, augura que, “en veinte años, Vidigal se convertirá en un complejo de casas de lujo” y estará “lleno de ricos que quieren ver cada día las espectaculares playas”.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América