Estados Unidos, alentado en su búsqueda de nuevas herramientas contra el terrorismo por su éxito en las conversaciones comerciales en Doha, Katar, espera consolidar en Ottawa una nueva ofensiva diplomática, esta vez en el campo financiero.
Emulando lo hecho por el representante comercial Robert Zoellick para lograr un compromiso mundial, el secretario del Tesoro Paul O"Neill espera arrancar una agenda similar para cortar los movimientos de capital que financian el terrorismo.
O"Neill ha adelantado ya contactos con varios funcionarios y complementará su trabajo con otros más durante la reunión, en busca de mecanismos que permitan a los Estados Unidos acceder a información de inteligencia y coordinar acciones legales en el área de las instituciones financieras.
El comercio y las finanzas han sido los frentes complementarios en los cuales Estados Unidos ha estado actuando desde el inicio de sus gestiones para formar una alianza militar de naciones contra el terrorismo. Cubierto ya el campo comercial, O"Neill será así el protagonista, tras bambalinas, de la reunión de ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales que concluirá el domingo.
El antecedente más remoto de este plan está en el mensaje que el presidente George W. Bush dijo ante el Congreso luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre: aquellos que colaboraban sabrán de la generosidad de su gobierno y aquellos que no lo hacían serían simplemente sus enemigos.
Una prueba: Después de los atentados, Estados Unidos levantó el embargo internacional contra Pakistán que le impuso a través de las Naciones Unidas hace tres años por sus pruebas nucleares, y el Fondo Monetario Internacional agilizó un préstamo de contingencia de 300 millones de dólares para una reforma de la administración pública.