Desde hace dos semanas el grupo recibió una notificación que autorizaba la exportación de sus productos, luego de que autoridades sanitarias locales y de Costa Rica certificaron y autorizaron la exportación desde la planta procesadora de pollo Embutidos y Conservas de Pollo, S. A.
Así y a diferencia de los despachos a los que acostumbraban realizar, el grupo decidió enviar durante el fin de semana un contenedor que contenía 38,000 libras de productos para abastecer a uno de sus principales clientes, la franquicia multinacional Mc Donald´s.
Sin embargo, para prevenir el rechazo, nuevamente el grupo decidió realizar y certificar las pruebas microbiológicas que garantizan que sus productos son sanos, inocuos y seguros, ya que cumplieron en realizar las pruebas tanto en el Ministerio de Salud como en el de Desarrollo Agropecuario.
Además, las pruebas que realizaron en laboratorios privados también garantizan que los productos no han sufrido contaminación alguna.
Aunque pareciera que la "guerra de los pollos" la ganó Panamá, Luis Carlos Castroverde, representante del grupo, indicó que a pesar de que se reanudan las exportaciones no son una garantía de que se permitió la entrada de los productos.
Por ello se mantienen a la expectativa, ya que las autoridades sanitarias de Costa Rica también deben realizar pruebas para certificar que los productos procedentes de Panamá son libres de bacterias como la salmonella.
¡Eras prisma de oro,
reina del aire,
con tus dos alas combas! Ya no palpitará -¡Oh nunca, nunca!-
ese adorado corazón de nardos
que dormía en tu pecho de cristal. El pico, agudo, negro,
¿qué solicita ahora
de la nube de oro?
abre tu pecho herido
y recógeme humilde,
encerrada por siempre en tu añoranza! Otra vez, extranjero, rubio auriga,
los nativos trigales pisoteaba.
Marta Lydia era un íbice, una espiga,
que Chahal, amoroso, custodiaba. Por esa antigua pena que fustiga
la estirpe de Balam, muda y esclava,
no doblegó la ráfaga enemiga
su verde corazón del cielo y lava.
una sola consigna de odio y muerte,
ella, tan frágil, ¡ay! tan sensitiva. Ella, la flor, celeste guerrillera,
abatirá, conquistador, certera,
tu sien, la del Tonatihu, rediviva.
Era en ella el amor. La edad del trino.
La clara diosa, Atit, besó su frente.
Ella, vaso sagrado, limpia fuente.
Casa de oro, Gabriela, miel y vino. Pero la noche que Iztayul previno
cayó de pronto a medio sol naciente.
Oscuro pacto de águila y serpiente
vendió la flor, la casa y el camino.
Atormentado sueño de obsidiana
tiñó de sangre la canción primera. Ella de pie, sonriendo todavía,
del héroe herido silenciosa hermana,
cortando nieblas esperaba el día.