Los planes de Estados Unidos de reemplazar un 15% de su consumo de gasolina con combustibles hechos a base de cosechas, como el etanol, ya están teniendo consecuencias imprevistas, conforme aumentan los precios de los alimentos y de los fertilizantes. Cerca de 33% del maíz que se produce en Estados Unidos se usará para fabricar combustible durante los diez próximos años, en comparación con 11% en el 2002, calcula el Departamento de Agricultura. El maíz ha subido un 20% a un récord en la bolsa CBOT de Chicago a partir del 19 de diciembre, el día en que el presidente George W. Bush refrendó un proyecto de ley que dispone la quintuplicación de los combustibles de fuentes renovables para el 2022. El alza de la demanda de maíz contribuyó a que los precios de los alimentos subieran un 4,9% el año pasado, y reducirá las existencias mundiales del grano a lo mínimo en 24 años.