Estados Unidos sostuvo ayer que su industria siderúrgica no es víctima de dumping de parte de cinco países y postergó una decisión sobre otros quince, en el marco del conflicto sobre el acero que lo enfrenta a sus principales socios comerciales.
La Comisión estadounidense para el Comercio Internacional (USITC) estimó que la industria siderúrgica estadounidense no es víctima de importaciones de acero a precios por debajo de su costo (dumping) para los productos planos laminados en frío (principalmente chapas y placas).
Por lo tanto, rechazó las demandas de la industria siderúrgica para que se le apliquen tarifas antidumping a las importaciones provenientes de Australia, India, Japón, Suecia y Tailandia.
La decisión fue inmediatamente saludada por los importadores japoneses. "No hay ninguna duda de que las condiciones actuales del mercado estadounidense muestran que la industria estadounidense no es perjudicada por las importaciones de productos planos laminados en frío", afirmó Hidenori Tazawa, presidente del centro de información sobre la industria siderúrgica japonesa, con sede en Nueva York.
222Se presentó una demanda ante la OMC sobre el principio de las medidas de protección, que se basan en el artículo 201 de la legislación comercial estadounidense.
La USITC es un organismo en principio independiente del gobierno, encargado de investigar las quejas de los productores estadounidenses, que afirman ser perjudicados por importaciones a precios bajos. Generalmente, sus opiniones anteceden al departamento de Comercio, que toma la última decisión.
El caso del acero se pone cada vez más complejo. Por un lado están las medidas de protección anunciadas en marzo por el presidente George W. Bush, y por el otro, toda una serie de quejas de los siderúrgicos estadounidenses presentadas ante la USITC por supuesto dumping.
Las medidas de salvaguarda comprenden la imposición de tarifas (sobretasas) de entre 8 y 30% a las importaciones de acero, para proteger temporariamente la reestructuración de la industria siderúrgica estadounidense.
La decisión del gobierno de atender el pedido de los principales productores de acero estadounidenses había generado una dura reacción de los socios comerciales de Estados Unidos, con la Unión Europea (UE), Japón y Brasil a la cabeza.
Estos presentaron una demanda ante la OMC respecto a la decisión en sí misma y sobre el principio de las medidas de protección, que se basan en el artículo 201 de la legislación comercial estadounidense.