Las pruebas de resistencia llevadas a cabo por el Banco Central Europeo en los prestamistas de la región no dieron una medición exacta de su estabilidad financiera, según 51 por ciento de los encuestados del último sondeo trimestral de inversores, operadores y analistas que son suscriptores de Bloomberg.
Los resultados fueron considerados exactos por 32 por ciento de las personas que respondieron, en tanto 17 por ciento dijeron que no estaban seguros.
Las pruebas se realizaron después de tres iniciativas anteriores de otro regulador europeo que fueron consideradas poco confiables a raíz de que algunos bancos que habían aprobado quebraron pocos meses más tarde. Los inversores suponían que el BCE adoptaría un enfoque más rígido antes de asumir como el único supervisor de los bancos de la eurozona este mes.
En tanto 25 de las 130 entidades fallaron en la prueba del BCE, a un subconjunto aún más pequeño se le pidió que recaudara US8.000 millones de capital.
“Hemos mejorado los bancos con más capital y más transparencia, pero no fue suficientemente bueno”, dijo Michael Nicoletos, director ejecutivo de Apple Tree Capital GS SA con sede en Atenas, que tiene a su cargo unos US45 millones de inversiones. Participó en la Bloomberg Global Poll de la semana pasada. “Estoy seguro de que algunos bancos están peor de lo que aparecieron en la prueba”.
Todavía poco seguros
Cincuenta y seis por ciento de los encuestados dijeron que los reguladores no han hecho lo suficiente para evitar otra crisis financiera en Europa, en tanto 30 por ciento dijeron que habían hecho lo suficiente y 14 por ciento dijeron que no estaban seguros.
“Los reguladores nunca miran hacia adelante”, dijo Florin Bota-Avram, operador de Banca Transilvania SA con sede en Cluj-Napoca, Rumania, que participó en la encuesta. “Quieren evitar la crisis futura mirando al pasado, pero el futuro siempre difiere del pasado”.
La encuesta que abarcó a 510 clientes de Bloomberg fue realizada los días 11 y 12 de noviembre por Slezer Co., una firma con sede en Des Moines, Iowa. Tiene un margen de error de más/menos 4,3 puntos porcentuales.
Los reguladores estadounidenses utilizaron las pruebas de solvencia para restablecer la confianza en el sistema bancario en 2009 después de la quiebra de Lehman Brothers Holdings Inc. A los 10 bancos que fracasaron en la primera prueba se les pidió recaudar US75.000 millones. Terminaron vendiendo US100.000 millones de acciones nuevas en un plazo de semanas para fortalecer sus balances generales.
Desde entonces, Estados Unidos viene realizando las pruebas cada año, lo cual obliga a los bancos más débiles a cancelar proyectos de incrementar sus dividendos o recomprar acciones acumulando, en cambio, capital.
Los encuestados se mostraron más positivos con respecto a las pruebas de resistencia estadounidenses. Cuarenta y seis por ciento dijeron que los tests estadounidenses daban una medición exacta de la estabilidad financiera de los bancos, en comparación con un 36 por ciento que no estuvo de acuerdo. Asimismo, 48 por ciento de los encuestados dijeron que los reguladores estadounidenses habían hecho lo suficiente para impedir otra crisis en tanto 42 por ciento dijeron que no.
Las autoridades a ambos lados del Atlántico han sancionado nuevas leyes desde el quebranto de Lehman Brothers para fortalecer el sistema financiero.