El crecimiento económico de la eurozona avanzó en 2015 hasta un 1,5 %, con lo que se acercó a niveles de 2011 y registró la mejor evolución en cuatro años, que no obstante puede truncarse este año por el frenazo de las economías emergentes y otros riesgos políticos, económicos y financieros.
El conjunto de la Unión Europea finalizó el ejercicio pasado con un aumento del 1,8 % del PIB, porcentaje idéntico al de 2011, según los datos de la serie histórica facilitados a Efe por la agencia comunitaria de estadística Eurostat. Esa oficina, con sede en Luxemburgo, publicó hoy sus primeras estimaciones sobre el cierre y el cuarto trimestre de 2015, en el que la economía de la eurozona creció un 0,3 %, al igual que la del conjunto de los Veintiocho.Una portavoz de la Comisión Europea (CE) admitió que el dato trimestral refleja una evolución "ligeramente por debajo de las expectativas" de Bruselas, tanto en la eurozona como en la UE. Los datos adelantados de Eurostat sitúan el PIB de ambos bloques al cierre del año pasado 0,1 puntos porcentuales por debajo de las previsiones macroeconómicas de la CE publicadas hace una semana. En el caso de España, su PIB avanzó un 0,8 % en el cuarto trimestre, idéntico porcentaje al del tercero, y en el balance interanual Eurostat informó de un crecimiento del 3,5 %.
En el lado negativo del balance se sitúan Grecia y Finlandia, en recesión ambos países.
En el caso de Finlandia, la economía retrocedió un 0,1 % y el PIB interanual un 0,2 %, pero hay que tener en cuenta, según De Guindos, los efectos de las sanciones a Rusia sobre ese país. Si se compara el dato de Europa con el de otras grandes economías, la UE se sitúa ahora a la altura de Estados Unidos, que registró un dato interanual del 1,8 % del PIB tras avanzar un 0,2 % en el último trimestre de 2015. Pese a mantener un optimismo cauteloso y proyectar que la economía comunitaria crecerá este año y el siguiente, la CE también sabe que lo hará menos de lo esperado inicialmente y siempre a un ritmo moderado. Lo que vaticina son riesgos económicos y políticos más pronunciados, que van desde la desaceleración de China hasta el impacto de la crisis de refugiados o las amenazas a la seguridad. Las últimas previsiones macroeconómicas han dejado claro que Europa vive actualmente entre dos extremos y "envuelta de riesgos".
Por un lado, los factores que benefician su crecimiento son más fuertes y perduran más de lo vaticinado hace algunos meses, como son los bajos precios del crudo, un tipo de cambio del euro bajo que favorece las exportaciones o las políticas acomodaticias del Banco Central Europeo. Por otro lado, la economía comunitaria sigue navegando contra "vientos de costado, que ganan en fuerza", en palabras del comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici. Esos riesgos cada vez más pronunciados provienen sobre todo de la desaceleración de economías emergentes, una inquietud a la que se ha sumado una preocupación por la salud de los bancos europeos, algo que se refleja en la actual volatilidad en los mercados