Ante los altos precios que mantiene el crudo a nivel internacional, una posible exportación de biodiesel representaría la alternativa de desarrollo que han esperado las cooperativas de la región baruences dedicadas al cultivo de la palma aceitera.
Tanto COOPEMAPACHI, COPAL como COOPEGOP, venden la mayor parte de su producción a Costa Rica, pero con la liberación de las tierras que estaban hipotecadas pretenden instalar una planta de extracción del aceite crudo.
José Morales, presidente de la cooperativa COOPEMAPACHI, manifestó que la adenda que firmó el gobierno nacional con las empresas cooperativas representan la garantía para hacerle frente a los proyectos que se han trazado.
Aseguró que una vez tengan la oportunidad de instalar una planta de extracción para el proceso del corozo, procederán con la iniciativa de la elaboración del biodiesel, tomando en consideración que tienen la producción de palmas aceiteras en sus propias tierras.
Cuando se iniciaron las exportaciones se hacían mensualmente en cajas de cartón.
Actualmente la empresa exporta tres veces por semana.
Según Lamastus, la trucha tiene una alta demanda en el mercado, mientras que la oferta es reducida.
Por esta razón, la empresa está en vías de expansión, con ambiciosas proyecciones de lograr entre 3 y 4 millones de dólares en exportaciones para el 2006.
Para tales propósitos, la finca será ampliada en un 30% y se construirá una nueva finca que logrará la producción a finales del 2006.
Al parecer en este negocio hasta los desperdicios se utilizan.
Luis señaló que la combinación de la pulpa de café y los restos de las truchas son un complemento perfecto de abono para las plantas.
Otro beneficio que ofrece la finca de truchas en Boquete es el mantenimiento de comedores infantiles como el de Casa Esperanza.
Esto sin contar la mano de obra que genera este negocio. En el proceso de producción laboran unos 45 empleados.
Lamastus se refirió al empeño que hay que poner para encaminar un producto de calidad hacia nuevos horizontes.