Economía

Fabricante Ford afronta reveses y futuro incierto


Ford ha afrontado en los últimos meses una serie de catástrofes que han deteriorado la confianza de los consumidores en la calidad de sus productos y han provocado gastos millonarios que siembran de incertidumbre el futuro del segundo fabricante de automóviles del mundo.
En la central de Ford de Dearborn, un suburbio de Detroit, en el estado de Michigan, los ejecutivos e ingenieros no disimulan su tensión por la serie de dificultades de los últimos meses, coronadas esta semana por el acuerdo adoptado por el grupo para sustituir sistemas de encendido defectuosos en vehículos de su marca.
Esta etapa llena de reveses se inició con el escándalo Firestone hace más de un año, que ha costado a Ford prestigio y dinero. Tras una primera retirada conjunta del mercado de más de 6,5 millones de neumáticos, Ford decidió por su cuenta la pasada primavera sustituir otros 13 millones de ruedas, con un costo de 3,000 millones de dólares.
Hace dos días, el representante legal del fabricante de automóviles acordó con un juez de California el pago de 2,700 millones de dólares para reemplazar sistemas defectuosos de encendido en 22 millones de vehículos, que han causado 11 muertos.
Mientras, en las oficinas de Ford, numerosos altos ejecutivos se preparan para jubilarse de forma anticipada tras la decisión reciente de eliminar 5,000 empleos administrativos en América del Norte, un 10% de su fuerza laboral.
El programa de despidos, necesario para recortar gastos a medio plazo, costará a la compañía 1,000 millones de dólares, que serán cargados al último trimestre de este año, en el que se prevén fuertes pérdidas financieras.
Ford, que ha sido uno de los más afectados de los "tres grandes" de Detroit (General Motors, Ford y Chrysler) tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, se vio forzado a seguir los pasos de la competencia y ofrecer incentivos al consumidor.
En el programa de corte patriótico "mantiene a EU rodando", se incluye la venta de automóviles a crédito sin el cobro de intereses, lo que, según analistas del sector, es "insostenible" para el grupo, que sufrió una caída de sus ventas del 23% en el tercer trimestre.
De no haber sido porque en algunos lugares del mundo obtuvo beneficios, las pérdidas de la firma hubieran sido aún mayores, ya que en América del Norte -donde tiene los peores resultados en estos momentos- Ford perdió 849 millones de dólares.
Martin Inglis, el jefe de finanzas del grupo, advirtió de que los beneficios para el último trimestre de este año sufrirán "fuertes presiones y lo vemos como un periodo volátil e incierto". "Es bastante obvio" dijo, que Ford no llegará a los resultados esperados, pero se negó a entregar cifras específicas.
Mientras, los rumores sobre cambios en la cúpula abundan y prestigiosas publicaciones del sector aseguran que Jaques Nasser, el presidente de la compañía, tendrá que retirarse a finales de año, convirtiéndose en el "chivo expiatorio".
Nasser, que desde hace unos meses comparte su poder en las decisiones diarias con el heredero del imperio automovilístico, William Clay Ford Jr., reconoció esta semana en el Salón del Automóvil de Tokio que numerosas factorías tendrán que paralizarse temporalmente para reducir la producción anual en 280,000 unidades.


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101 años de Panamá América

 
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