Al parecer, sobre la zona productiva de Natá pesa una maldición. A finales del año pasado, el invierno provocó que el río Chico se desbordara y cambiara de curso perjudicando la producción de cebolla por el exceso de humedad.
Ahora los productores natariegos enfrentan nuevamente problemas pero esta vez por la falta de agua. El desabastecimiento del vital líquido ha colocado en riesgo la producción de maíz, pimentón y tomate que se desarrollaba a orillas del mismo río, que al cambiar de curso afectó ese abastecimiento.
Abat Barrios, dirigente de los productores de la zona productiva indicó que la falta de agua afectará significativamente la producción de 35 hectáreas de maíz, 12 de ají y tomate, provocando pérdidas a más de 30 productores.
Barrios recalcó que la situación puede generar un desabastecimiento de estos productos en el mercado, provocando incluso que se disparen sus precios. Similar situación ocurrió el año pasado con la cebolla, que elevó sus precios significativamente, a pesar de que se realizaron considerables importaciones para abastecer el mercado local.