Panamá se enfrenta a partir de hoy a la Segunda Ronda de negociaciones para alcanzar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EU.
Si bien es cierto, el equipo negociador lleva consigo esperanzas y positivismo, no obstante, persiste la incertidumbre en el sector agropecuario, que solicita exclusión de la negociación.
Ello, aunque se ha demostrado que Panamá tiene grandes ventajas en el Tratado, a la vez es necesario que se establezcan políticas agropecuarias que enrrumberán al sector hacia el éxito.
Un análisis preparado por el Instituto de Mercadeo Agropecuario reveló que entre los rubros sensitivos existe un diferencial de 32% entre los precios internacionales y los nacionales.
Por esta circunstancia númerica, son muchos los que apuestan a que ésta brecha puede ser superada por el agro en un 15 %, dado que el sector es competitivo, y lo puede ser aún más si se establece un programa de reconversión agrícola que promueva la tecnología, el mejoramiento de procesos productivos y los procesos de trabajo.
Pero antes, es necesario que durante las negociaciones se logren niveles de protección que sean razonables para que el productor nacional se adecué y haga sus ajustes.
Horacio Estribí, analista económico, indica que Panamá debe aprovechar las nuevas tendencias de apertura de mercados, para que se convierta en un gran país exportador. Ello también requerirá que se convierta en un país importador, para que aproveche las ventajas que ello produce, como la adquisición de materia prima a menor costo.
Es primordial que el país defina una política agrícola que involucre la integración del sector agrícola y el sector industrial, ya que la apertura exigirá la exportación de productos con un alto valor añadido hacia a mercados de países desarrollados como EU.
Actualmente se exportan productos no tradicionales que hacen que el país capte más divisas, con un valor FOB que supera los $25 millones, lo que indica que no hay cerrar el país a la importación, sino abrirlo a la exportación.
La fórmula estará en realizar una serie de procesos agresivos de innovación tecnológica y gerencial, siempre y cuando el Estado y el sector privado establezcan un sistema de trabajo en conjunto. Producto de esto es que Chile se ha convertido en un ejemplo de la armonía que hay entre el sector agrícola y el sector privado.
Considero que es indispensable que se exploren nuevos mercados mediante una agresiva política de promoción, que se identifique el potencial agroexportador que tiene el país, para orientar el sistema tradicional hacia uno que se estimule con innovación tecnológica.
Porque al identificar cuáles son los productos en los que somos competitivos, con qué destino de exportación y que tecnología requieren y qué apoyo requieren se garantizará la subsistencia del agro.
Pero también es importante que los productores elaboren planes de estudios, que se integren o asocien, además de que se desarrollen estructuras físicas (buenas carreteras, puertos, sistemas para apoyar la producción) y una mejor coordinación entre las instituciones involucradas con el agro.
Falta definir una política agropecuaria
Es necesario que durante las negociaciones se logren niveles de protección que sean razonables.