El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, pidió al Gobierno de Estados Unidos que mantenga la disciplina fiscal y evite volver a los tiempos de fuerte déficit presupuestario.
En una intervención ante el comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Greenspan respaldó la reducción de impuestos y señaló que es mejor utilizar el superávit para rebajar los niveles impositivos que aumentar los gastos del gobierno.
Pero advirtió de que "no es insignificante" la posibilidad de volver a una situación de déficit presupuestario, como consecuencia de una inadecuada política fiscal.
Greenspan recordó que son correctas las previsiones de un superávit de 5,6 billones de dólares para los próximos diez años y que es mejor que ello se dedique, en parte, a reducir los impuestos.
Al mismo tiempo, el presidente de la Reserva Federal insistió en que el superávit presupuestario debe utilizarse para rebajar la deuda pública, que debe ser a largo plazo la mayor prioridad.
Agregó, no obstante, que debe tenerse en cuenta el coste adicional que tendrá entre los acreedores y los que han comprado bonos del gobierno la reducción de la deuda pública.
En su intervención ante el Comité de Presupuesto, Greenspan calificó de "extraordinario" el cambio producido en la década de los 90 al pasarse de un fuerte déficit a un superávit.
"Debemos evitar las políticas que podrían resucitar los déficits del pasado y, en consecuencia, los desequilibrios fiscales", señalo Greenspan, quien esta semana intervino también ante un comité del Senado con una visión optimista sobre el futuro de la economía que la expuesta hace unas semanas.
Greenspan no desveló si se inclina por una nueva reducción de los tipos de interés y los mercados de Wall Street reaccionaron, en consecuencia, el jueves a la baja porque esperaban que el presidente de la Reserva Federal dejase entrever una posición más clara.
El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal se reunirá el próximo día 20 y los analistas esperan una disminución de los tipos de interés para favorecer un crecimiento económico y que sirva de revulsivo para recuperar el optimismo en los mercados bursátiles.
En enero, la Reserva Federal aprobó dos reducciones de las tasas de interés -que se hallaban en su nivel más alto desde 1991- para reanimar el consumo.
Greenspan no ve razones, por ahora, para reducir las tasas de interés en una medida de emergencia.
En su declaración de hoy, Greenspan evitó comentar la evolución económica actual del país, aunque ya el pasado miércoles indicó que la etapa actual es de ajuste y de desaceleración limitada.
A pesar de la caída de los mercados bursátiles, la baja en la confianza de los consumidores y que el crecimiento de la economía en el cuarto trimestre de 2000 fue el más bajo en cinco años y medio, Greenspan no ve la situación con excesiva preocupación.
La desaceleración actual deriva de un "ajuste que podía esperarse después de las tasas de crecimiento tan altas" durante casi una década, y ese ajuste "todavía tiene que cumplir su ciclo", dijo Greenspan.
A pesar de la caída en el crecimiento estadounidense en la segunda mitad de año 2000, en el 2000 el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 5 por ciento, la tasa más alta desde el 7,3 por ciento de 1984.
El fuerte crecimiento del 2000 se produjo después del incremento del 4,2 por ciento en 1999 y del 4,4 por ciento en 1998 y 1997, según el Departamento de Comercio.