Los directivos de la Reserva Federal son un grupo de optimistas. Esperan que el crecimiento económico se acelere moderadamente a un ritmo de 4.5% o más en la segunda mitad de este año al tiempo que el desempleo disminuye levemente y que la inflación básica sigue estable o hasta baja un poco.
Muchos analistas privados tienen similares predicciones en cuanto al crecimiento. Sólo unos pocos de estos están igual de confiados en materia de inflación, la cual creció bastante en la primera mitad del año. Las predicciones de la Fed, que constan en el informe bianual de política monetaria presentado por el presidente Alan Greenspan al Congreso ayer, son la base sobre la que los directivos han concluido que pueden mantener la inflación frenada al tiempo que suben el objetivo de sus tasas crediticias de un día de manera "mesurada".
Y "mesurado" claramente significa no más de un aumento de 25 puntos básicos en las juntas del Comité Federal de Mercado Abierto, y no necesariamente en cada junta.
En su testimonio, Greenspan presentó unas razones bastante fuertes para creer que la inflación no seguirá acelerándose, si bien sus argumentos probablemente no satisfagan a los críticos que se hallan convencidos de que el banco central ya dejó desbocarse la inflación.
Varios de esos críticos arguyen que según disminuya el crecimiento de la productividad, los costos laborales unitarios subirán y harán que los patronos continúen subiendo los precios de los bienes y servicios que venden.
Como de costumbre, el presidente de la Fed reconoció que las previsiones del banco central sobre la inflación pueden ser erróneas. De ser así, prometió que la Fed reaccionará velozmente. "No podemos estar seguros de que este entorno benigno persista y de que no estén surgiendo más fuerzas profundas como consecuencia de la prolongada reducción de las tasas de interés", dijo Greenspan. "Por tanto, al evaluar la política monetaria, la Reserva Federal prestará cuidadosa atención a los costos y precios".
Fed apoya pasos mesurados
Greenspan presentó unas razones bastante fuertes para creer que la inflación no seguirá acelerándose