Durante el mes de enero de este año, Merril Lynch y Citigroup recibieron en conjunto más de 21 mil millones de dólares por parte de fondos de inversión gubernamentales (conocidos por sus siglas en inglés, SWF, Sovereign-Wealth Funds) de Oriente Medio y Asia. En total, según Morgan Stanley, desde el inicio de la crisis de liquidez en Agosto del pasado año son ya más de 69 mil millones de dólares invertidos en grupos financieros de países desarrollados por parte de los SWF. No hay duda que el dinero ha sido bien recibido, no sólo por los bancos, sino también por el mercado, ávido de liquidez y estabilidad. Hasta aquí, héroes.
Líderes como Nicolás Sarkozy o Angela Merkel prometieron proteger a sus inversores y gestores de las "prácticas agresivas" de estos fondos. El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, comentaba que "no podemos permitir que fondos no europeos sean usados para llevar a cabo estrategias geo-políticas". Parece que, para dirigentes políticos y reguladores, son villanos.
¿Quiénes son estos fondos? Es un fenómeno reciente? Debemos preocuparnos por sus movimientos? Son héroes o villanos? Aunque las últimas y más "ruidosas" apariciones de estos enigmáticos agentes han estado protagonizadas por fondos pertenecientes a países asiáticos o de Oriente algunos de los mayores fondos pertenecen a gobiernos occidentales, como el caso del fondo de pensiones noruego, conocido ilustrativamente como "Oil Fund". Los SWF no es un fenómeno exclusivo de economías emergentes ni reciente. KIA surgió en 1953, 10 años después lo hizo ADIA, Abu Dhabi Investment Authority, el mayor del mundo por capitalización (más de 800 mil millones de dólares).
¿Por qué entonces esta eclosión mediática reciente sobre los SWF? Fundamentalmente por dos razones: quién invierte y en qué invierte. La escalada continuada de los precios de las materias primas y de las exportaciones de las economías emergentes y al mismo tiempo, la crisis financiera a partir del estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos ha creado una demanda de liquidez en el sistema financiero occidental.