La fragilizada economía brasileña, que tras la debacle de 2002 acaba de entrar en una virtuosa paz de mercados, apuesta a que la guerra en Irak sea corta y no impida al nuevo gobierno de izquierda del presidente Luiz Inacio Lula da Silva emprender la ansiada recuperación.
El impacto de la guerra en Brasil, la mayor economía sudamericana, "dependerá de su duración; si es una guerra corta, los efectos pueden ser positivos", ya que podría mantener el paulatino ritmo de recuperación de este inicio de año, señaló ayer a AFP el analista independiente Luiz Carlos Costa Rego.
En cambio, según él, una guerra larga "afecta a los flujos de capitales, al comercio mundial, a los precios del petróleo, y tendría nefastas consecuencias para Brasil, ya que cuando hay tensión aumenta la adversión al riesgo y países emergentes como Brasil (altamente necesitado de capital para equilibrar sus cuentas) pagan las consecuencias".
"La salud del sector productivo nacional (brasileño) depende de un fin rápido de la guerra", alertó esta semana el presidente de la mayor central empresarial brasileña, la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), Horacio Lafer. Y eso porque, según él, la guerra "aplaza cualquier perspectiva de recuperación más vigorosa del crecimiento".
Fragilizada economía brasileña apuesta a guerra corta
El impacto de la guerra en la mayor economía sudamericana, Brasil "dependerá de su duración".