France Télécom, con decenas de casos de suicidio de sus trabajadores en los últimos años, se ha comprometido ante sus 100,000 empleados en Francia a tener en cuenta sus circunstancias personales para adaptar las condiciones de trabajo, y a disminuir la presión en términos de objetivos individuales.
El operador francés de telecomunicaciones, en el centro de una polémica por su eventual responsabilidad por el suicidio de decenas de trabajadores en los últimos años, presentó hoy su "nuevo contrato social" en el que figuran ése y otros compromisos, y al que va a dedicar 900 millones de euros entre 2010 y 2012.
Los "asalariados en dificultades" dispondrán de once "espacios de escucha y de acompañamiento" y de 400 especialistas, para lo cual se contratará a más médicos y llegar a una media de uno por cada 1,500 empleados, explicó France Télécom en un comunicado.
Para prevenir los "riesgos psico-sociales", se formará a 7,000 directivos y se constituirá una "red de observación y de vigilancia social.
La empresa invertirá en las condiciones de trabajo 50 millones de euros para mejorar el confort y 10 millones para los locales.