E l panorama para las bananeras en Puerto Armuelles se pinta muy tétrico, porque si la situación en esta región del país empeora y no hay acuerdos entre la dirigencia sindical y los trabajadores no cabe duda que se le dirá con justificada razón "adiós" a la exportación bananera; ese es el futuro que prevé el ex director de banano, Euclides Díaz.
Según el experto en la materia "es muy posible que se de el cierre de las plantaciones; en la medida que los administradores de la empresa bananera no logren poner los números en negro.
Si los paros no superan la semana no habrá daños mayores, pero si se extiende, se generarán grandes pérdidas en todo el proceso de producción de la fruta.
A juicio del ex director del banano el panorama se pinta difícil ya que la dirigencia de la cooperativa no ha mostrado eficiencia, y los trabajadores no tienen un concepto claro de cooperativa vs. sindicato, que mantiene colapsada la operación de Armuelles.
"Es lamentable que se pierda la producción, y que se cierre la división del Pacífico en manos de los panameños". Dado los acontecimientos es sumamente importante que esta situación sea analizada con el fin de que se ponga en marcha una nueva política bananera para consolidar la producción, recalcó Díaz.
"Estamos a tiempo de salvar el rubro bananero y ello sólo se logrará haciendo del tema una política de Estado", porque por muchos años, Panamá fue el país más productor de banano".
En 1992 el país logró exportar más de 42 millones de cajas de banano sin embargo, hoy las cifras no son muy alentadoras pues las exportaciones alcanzan apenas los 28 millones de cajas de banano.
En consecuencia, el país está perdiendo anualmente más de $100 millones producto de la baja en los niveles de exportación de la fruta.
Con este proceder se están perdiendo no sólo cajas de banano sino que está desapareciendo uno de los mayores rubros del país.
Otro de los aspectos, que ponen en la cuerda floja a esta fruta es la creación de una cooperativa de trabajadores. Díaz señaló que la cooperativa fue creada cuando no existía un consenso entre la comercializadora (Chiquita), ni los trabajadores, ni las esferas gubernamentales.
Con la crisis que se ha generado en las bananeras ha quedado claro que no ha sido conveniente que una sola cooperativa se haga cargo de la división del Pacífico, aseguró el ex funcionario.
El escenario que se tiene hoy en Puerto Armuelles se pudo evitar si en su momento se hubiera tomado en consideración a otras cooperativas.
A criterio del exfuncionario con varias cooperativas como administradoras de las bananeras la situación de huelga que hoy se vive afectaría a una parte de la empresa y no al conglomerado.
El Banco Nacional de Panamá (BNP) otorgó en el 2003 un préstamos a la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles R.L. (COOSEMUPAR) como una inyección económica para que continuarán las actividades agroindustriales en el Occidente chiricano.
Este préstamo se supone contribuiría a solucionar el problema que suscitaría en el distrito de Barú al retirarse la empresa Puerto Armuelles Fruit Company (PAFCO), subsidiaria de Chiquita International Limited (CIL).
Este préstamo permitió el pago de los salarios a los trabajadores, pero a la fecha carecen de los fondos para pagar el monto correspondiente a la primera quincena de marzo.
El crédito original de la cooperativa se estimó en 19.5 millones de dólares, al 31 de diciembre del 2003. Adicional en agosto de ese año los trabajadores bananeros solicitaron modificaciones a la Ley 24 de 2001 para que se les otorgará un subsidio de $5 millones para combatir la SigatoKa Negra .
En esa fecha las pérdidas se calcularon en $4.1 millón. La proyección para ese entonces se estimaba en 3 millones 751 mil cajas de banano, pero se dejaron de enviar un millón 514 mil cajas de banano. Lo cierto en todo el problema es que la fruta panameña que en antaño mantenía altos estándares hoy ha alcanzado niveles inmejorables.
Futuro de las exportaciones bananeras en la cuerda floja
Si los paros no superan la semana no habrá daños mayores, pero si se extiende generará pérdidas