Economía

Futuro presidente de Brasil apoyado por el mundo de las finanzas


El gobierno brasileño que salga de las urnas el próximo domingo contará con el apoyo de los grandes tesoreros internacionales, siempre y cuando instrumente una política económica rigurosa, que será observada con lupa por las agencias de calificación financiera.
El candidato de la izquierda, el ex sindicalista Luiz Inacio Lula da Silva, 56 años, es el favorito en las encuestas de opinión para ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que enfrentará al oficialista José Serra (socialdemócrata).
Prudente, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que otorgó el mes pasado a Brasilia el mayor préstamo en su historia -30,400 millones de dólares- a cambio de condiciones draconianas, dijo estar dispuesto a "trabajar con cualquier gobierno que se comprometa a continuar las políticas que han sido beneficiosas para Brasil en el pasado", dijo el portavoz del Fondo, Thomas Dawson. La misma prudencia es observada por el Banco Mundial (BM), cuyo presidente, James Wolfensohn, dijo recientemente "no temer por Brasil".
Sin pronosticar el resultado de los comicios, Wolfensohn afirmó que "habrá un gobierno razonable en Brasil", un país que según él "no está al borde del precipicio".
Pero las agencias de calificación financieras se muestran más circunspectas. "Sea quien sea el ganador esperamos señales, porque el actual contexto de dificultades tanto nacional como mundial deja muy poco espacio para maniobras políticas", dijo a la AFP Lisa Schineller, analista de Standard and Poor"s (SP) para Brasil.
"Ha habido compromisos generosos sobre una baja tasa de inflación, pero nada específico (sobre los grandes temas económicos) durante la campaña", constató.
En julio, SP revisó a la baja la calificación de la deuda a largo plazo de Brasil, de "BB-" a "B+", y también bajó de estable a negativa su perspectiva.
La agencia Moody"s siguió el ejemplo y a mediados de agosto bajó la nota de la deuda a largo plazo de Brasil a "B2", contra "B1" anteriormente. Fitch reajustó sus calificaciones a la baja el lunes, pasándolas de "B+" a "B".
"El mantenimiento de nuestra nota en B2 muestra que por el momento no vemos ninguna presión para modificar nuestra posición", subrayó Ernesto Martini, de Moody"s.
Moody"s bajó no obstante el viernes la nota de solidez financiera de 18 bancos brasileños a raíz del impacto negativo que las medidas del Banco Central de Brasil para frenar la especulación sobre el real pueden tener en la captación de inversiones.
Según Fitch, la deuda bruta del gobierno brasileño podría alcanzar el 90% del Producto Interno Bruto (PIB) de aquí a fin de año, contra 75% a comienzos del 2002, mientras que la deuda pública neta no subiría más de 10%, ubicándose en 65% del PIB.
"Sea quien sea el ganador, deberá aliarse porque no podrá gobernar solo", insistió Schineller. "Observaremos sus capacidades para formar una coalición y los lazos que establecerá con el Congreso y con los gobernadores de los Estados, intermediarios importantes para la implementación de las leyes", explicó.


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101 años de Panamá América

 
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